La cantante británica Amy Winehouse se ganó la admiración de miles de fanáticos en todo el mundo con su disco de 2006, "Back to Black", pero su carrera quedó trunca por sus adicciones, una vida sentimental tumultuosa y un pánico escénico que trataba de mitigar con alcohol.
La cantante murió a los 27 años por una sobredosis etílica en su casa de Londres el 23 de julio de 2011, y el mundo de la música nunca más fue el mismo. Pero mientras los admiradores de Winehouse atesoran sus discos "Back to Black" y "Frank", y hasta el compilado póstumo "Lioness", el CEO de su discográfica confirmó que él mismo se encargó de destruir el material que la cantante tenía listo para su nuevo trabajo, informó el sitio Billboard.
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"Fue por una cuestión moral. Usar una muestra de su voz para un nuevo disco no va a pasar en mi gestión, y ahora no pasará después de que me vaya", explicó David Joseph, presidente de Universal Music Reino Unido, en el documental "Amy" sobre la vida de Winehouse, que fue estrenado esta semana en los Estados Unidos.

Al momento de su muerte, Winehouse tenía casi listo el plan para su tercer álbum de estudio y hasta había reservado un estudio de grabación para trabajar con los productores Mark Ronson y Salaam Remi a finales de 2011.
"Es probable que Amy ya hubiese escrito todo el disco unas pocas semanas antes de morir. Hasta donde yo sé, teníamos 14 canciones. Lo que tuviese que pasar, pasaría ahí", explicó Remi frente a las cámaras del documental.

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