Artista a menudo ausente en las salas oficiales, alejado de los circuitos de difusión de la música (de hecho, su último disco ni siquiera se distribuyó en el país), Saluzzi recibió ahora el espaldarazo de uno de los pocos premios que tiene un prestigio ganado dentro de la comunidad artística.

Además de Saluzzi, la Fundación Konex también distinguió con el Konex de Honor a Luis Alberto Spinetta, otro enorme artista popular, fallecido en 2012, aunque con una notoriedad pública que acompañó su genio musical. El pianista uruguayo Hugo Fattoruso recibió el Konex del Mercosur.

También hubo menciones especiales por su trayectoria para Vitillo Ábalos, Donvi Vitale y Esther Soto, los Estudios ION, Moris y Jaime Torres.

Los premios fueron decididos por veinte reconocidas figuras y presidido por el cantor Raúl Lavié. Este Gran Jurado eligió a las 100 personalidades más destacadas de la última década de la Música Popular (2005-2014), conformada por la designación de quintetos en 21 disciplinas. De allí, se votaron los Konex de Platino para cada disciplina y luego los Konex de Brillante.

Su carrera

Saluzzi es un bandoneonista que ha conjugado los lenguajes del folclore, el jazz y la música clásica y que integró la orquesta típica de Alfredo Gobbi en el tiempo de oro del tango. Hoy es, acaso, el músico argentino vivo más prestigioso junto con la pianista Martha Argerich y el director orquestal Daniel Barenboim.

Sin embargo, se trata de un artista que no tiene prácticamente ningún lugar dentro del circuito tradicional de comercialización de la música. Su último disco, publicado por el sello alemán ECM, "El valle de la infancia", no tiene todavía una edición argentina. Recientemente se frustró una presentación suya en el teatro Colón, del que dijo que "sólo son paredes que no significan nada".

Se trata de una notable obra musical que conjura aires del paisajismo folclórico y elementos de la tradición europea con un lenguaje personal, único, que denuncia un punto de partida -biológico pero a la vez estético- en su Campo Santo natal.

Saluzzi ha conseguido extender los horizontes del bandoneón en un doble sentido: le entregó al universo del jazz y la música clásica un timbre nuevo, desconocido (que fue aclamado con su álbum "Kultrum", 1983) y, a su vez, despegó al instrumento del golpe repetitivo del tango y el folclore. Así forjó una carrera prestigiosa en el exterior.


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