Los permitidos del psicoanálisis: hablar de temas que nadie más conoce, revelar pensamientos íntimos, explorar ciertos caminos desconocidos y dolorosos de la psique. Entre un paciente y su psicoanalista hay una apertura total e incluso un cierto estado de fragilidad que no existe en otras relaciones.

Este universo del consultorio psicoanalítico tentó al dramaturgo bonaerense Martín Giner, quien, con inteligencia y humor, abordó temas como la incomunicación familiar, los condicionamientos sociales, la hipocresía, la soledad y la sexualidad en su obra "Terapia (Comedia en tres sesiones y un diagnóstico)".
En el marco del Abril Cultural la adaptación salteña se repondrá hoy, a las 21.30, en el Teatro Fundación Salta (General Güemes 434).

"Terapia..." ya fue dirigida por el propio Giner en Tucumán, además de recreada por otros directores en Misiones y Santiago del Estero, e incluso en México. Aquí en Salta la actriz y directora de la obra, Alicia Dastres, asumió la responsabilidad de encaminar las intenciones del guión con algunas libertades de interpretación que cuentan con el beneplácito de Giner, a quien ella conoció durante un taller de dramaturgia. La diferencia más llamativa con la original estriba en que el personaje del psicoanalista cambia de género. Los actores Lola Portal (32) y Rodrigo Cebrián (31) se ponen en la piel de estos seres que, a pesar de su deber de ceñirse a una relación asimétrica, se disputarán el protagonismo.

Lola Portal es esteticista y tiene un spa. El teatro es su hobbie paralelo, pero proyecta vivir de su vocación de actriz. "Me gusta esto porque me da la posibilidad de dejar mi mochila y de ponerme la de otro", define. Agrega que siente predilección por la comedia, aunque también ha hecho drama.

Rodrigo Cebrián es abogado y entrenador de natación.
"Yo llego a la actuación por una necesidad mía, porque desde chico me gustaba actuar. En la ducha o viendo una película, siempre estoy actuando", comenta Rodrigo.

El proceso de construcción de ambos personajes fue sumamente artesanal y cuidado. "Tuve que ver el perfil, ver hacia dónde iba a ir en la obra e hice el personaje lo más distinto que pude de mí. Ella es superseria, antipática, y yo soy todo lo contrario. Es estructurada, es la mujer superada que por el hecho de tener un título tiene un ego muy importante", expresa Lola.

Argentina es el segundo país de Latinoamérica con más habitantes que se psicoanalizan, tal vez una garantía de que el espectador va a tener sentimientos de identificación con los personajes en algún trecho de la obra. "Hice terapia, pero de muy chiquita, y tengo pocos recuerdos de las sesiones porque el diagnóstico nunca me lo daban a mí, sino a mí papá", aclara Lola.

"Nunca hice terapia, pero creo que el hecho de hacerla te lleva a resolver los problemas y por eso es un disparador de emociones. Es lo que se ve en este texto tan bien trabajado de Martín Giner. Su mujer es psicoanalista, entonces el trabajo es muy exquisito y deja percibir el gran conocimiento de Martín del mundo del analista", comenta Rodrigo.

La actuación en vivo permite ir midiendo la temperatura de los espectadores durante el transcurso de la obra. Así lo confirman Lola y Rodrigo.

"Lo rico de esta obra es que se produce una empatía con lo que están viviendo los personajes y por eso se engancha el público. Escuchamos: '¡Ahí estás vos!' o '¡Pobrecito Juan Carlitos!'. La gente ha respondido muy bien porque se ha visto reflejada", detalla él.

"Todos tenemos ese toque de locura. Es tan finito lo que separa la cordura de la locura, que la psicóloga lo sufre bastante. Ella también tiene su psicoanalista y en la obra tiene sus vulnerabilidades, pero no te puedo decir cuáles", dice ella, dejando la intriga. Durante la entrevista se ve al dúo, que coincidió en otros trabajos, tan conectado, que no resulta extraño que exprese sus palabras finales en sujeto inclusivo: "Disfrutamos hacer esta obra porque es exactamente para nuestro paladar".

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