Alrededor de cinco mil personas (según datos de la organización) presenciaron la vuelta a Salta de Don Osvaldo, la banda liderada por Patricio "Pato" Fontanet, que ya se había presentado en el Delmi en 2008, aunque en aquel momento todavía bajo la denominación de Callejeros.

La agrupación, que además de Fontanet, está formada por el también exintegrante de Callejeros, Christián Torrejón en bajo, Álvaro Pedi Puentes en guitarra, Abel "Crispín" Pedrello en guitarra y Luis Lamas en batería, entregó un show de más de dos horas de duración en el que se mezclaron temas de Don Osvaldo y de Callejeros, estos últimos, por lejos, los más coreados por los asistentes.

El show comenzó a la hora señalada, las diez de la noche, algo que dejó en "offside" a muchos de los asistentes, acostumbrados a la impuntualidad crónica de estos pagos.

"Rompiendo espejos", un clásico de Callejeros, desató el primer pogo de la noche, seguido de otro gran éxito preCromagnon, "Morir", tema en el que la voz de Fontanet afirma "quiero morir de cara al sol".
El cantante, tras un comienzo contenido fue soltándose a medida que el espectáculo avanzaba. Promediando la noche, incluso se permitió reírse de sí mismo cuando el público coreaba su apodo, "¿Están diciendo Pato o Flaco?"

La música dio poco respiro al público, que respondió con un apoyo total a la banda, así sonaron "Palo Borracho", "Más allá" y "Sueño", entre otros. El punto de ebullición llegó sobre el final cuando los acordes de "Una nueva noche fría" pusieron a saltar a todo el estadio.

La del viernes no fue una noche fría, sobre todo en la pista del Delmi, donde la banda demostró que de no ser por aquella otra noche trágica de diciembre de 2004, quizás a esta altura serían una de las más grandes estrellas del rock nacional.

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