Hay quienes afirman que los duendes son reales y que viven en una dimensión paralela... Dicen que son seres traviesos, dispuestos a jugar y a esconder las cosas cuando están aburridos. Por eso hay que ponerles un nombre y darles una encomienda.

Cualquier domingo por la tarde, caminando por La Balcarce, nos puede sorprender un duende que baila al ritmo del viento. Los hay de muchos colores y tamaños, cada uno con su expresión y carácter. Solo es cuestión de abrir los ojos para encontrar el puesto llamado "Kan" y dejar que un mundo lleno de criaturas mágicas aparezca ante nosotros.

Detrás de todos los duendes, hadas y dragones modelados con masilla, están Lorena Prieto y Paula Padilla. Estas jóvenes mujeres son dueñas de la magia de sus criaturas. Creen en el idílico mundo de los seres elementales que amasan con ternura. Ellas compran la ilusión que venden. "Kan significa semilla en maya, está relacionado con florecer y crecer, entonces nos gustó la idea de ponerle ese nombre al puesto. Paula y yo nos conocimos estudiando Diseño Textil en la Tomás Cabrera y comenzamos a trabajar juntas hace tres años. Hacíamos chalecos en telar y desembarcamos en La Balcarce hace dos años con collares con piedras, alpaca e hilos de chaguar. No nos iba muy bien con eso y yo desde chica dibujaba, modelaba duendes, entonces le dije a Paula que probáramos con eso", contó Lorena.

Y aseguró que "la gente se engancha mucho con los duendes, las hadas y los dragones, más que nada por el significado que tienen, por su energía".

Es que sin dudas ese es el lugar para relatar cosas fantásticas que nos pueden ocurrir con los duendes y las hadas, sin parecer unos locos. Lorena y Paula escuchan y toman nota de las historias porque desarrollan un emprendimiento que está plagado de cuentos fantásticos, de una mística que solo ellas comprenden e interpretan.

"Creo que existen estos seres elementales; ellos están en todos lados, son protectores y buena onda", dijo Lorena.

Un trabajo con magia

No hay dudas de que este trabajo tiene magia. Las dueñas de Kan aseguran que las ayuda mucho a vivir con alegría, a ser más sensibles y abiertas de mente y de corazón.

Paula Padilla contó: “Lorena trajo la idea de los duendes. Comenzamos a modelarlos entre relatos de historias y experiencias con ellos, y les tomé mucho cariño. Llama la atención lo mucho que nos reímos cuando trabajamos con los duendes, nos dan ternura. Tienen buena energía, traen suerte, de hecho a nosotras nos va mucho mejor desde que los duendes forman parte de nuestra empresa”.

Agregó: “Nos metimos tanto en el tema que leemos libros sobre las teorías de los seres fantásticos. Por eso recomendamos a quienes lleven un duende a la casa, ponerle un nombre, encomendarle un pedido y también prenderle un sahumerio, convidarles caramelos, semillitas, de modo que no hagan travesuras”.
Hacen criaturas de todos los tamaños y precios. Desde imanes para heladera hasta duendes articulados de 70 centímetros de alto.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia