El 30 de junio de este año el día durará un segundo más. Se trata de un ajuste para sincronizar los relojes convencionales con la medición de los relojes atómicos, que mantienen una escala de tiempo continua y estable. Al parecer, la Tierra tuvo un ligero retraso en la rotación sobre su eje.
Contrario a lo que se podría pensar, el movimiento de la Tierra no tiene una velocidad constante. Este puede verse afectado por las mareas y cambios dentro de su núcleo.
Por tal razón, el tiempo que le toma girar sobre su eje puede retrasarse o adelantarse. Los relojes atómicos miden el tiempo con tanta precisión que es posible detectar estas variaciones.
Según Nick Stamatakos, investigador del Observatorio Naval en Estados Unidos, la explicación más simple y real es que la Tierra redujo un poco su velocidad de rotación.
La última vez que pasó fue en 2012 y fue un tanto confuso para sistemas computacionales automatizados que no reconocían el tiempo extra. El segundo se agregaría en el sistema de Tiempo Universal Coordinado (UTC) que se sigue a nivel mundial.
La noticia fue anunciada por el Servicio Internacional de Rotación de la Tierra y Sistemas de Referencia y ha provocado discusiones alrededor del mundo.
Algunos países piensan que estos segundos son perjudiciales para los sistemas de navegación y comunicaciones. Otros creen que es importante agregarlos para mantenernos en sincronía con lo que realmente está pasando.
El debate aún sigue y pronto se definirá si es una elocuencia agregar un segundo a un día cada cierta cantidad de tiempo. Quizás los científicos acuerden; quizás siga el debate.

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