"Génesis", la obra primigenia, es un conglomerado de circuitos que Ismael Gudiño (33) rescató en junio de 2013 y que derivó en la muestra en grandes formatos denominada "Sináptica", que se presentó en la Casa de la Cultura en 2014. A "Génesis" él la había rescatado de unos cuadernos suyos, en un momento en que buscaba su identidad visual, sus rasgos esenciales como creador.

Él, autodidacta antes de que esto se viera como una cualidad y el autoaprendizaje mostrara que podía ser efectivo, había desarrollado su trabajo utilizando todo tipo de soportes y expresiones como el cómic, la ilustración, el diseño gráfico, industrial y textil, la pintura, la escultura, la multimedia y la animación. Pero no era la mera suma de materiales y formas, sino una pauta perceptiva que se impusiera sobre una infinidad de potenciales visiones lo que buscaba.

"Yo sentía que no tenía un estilo propio, vivía en 'la lucha del estilo' hasta que me di cuenta de que siempre estuvo ahí y de que el espacio en blanco no me daba miedo", comenta, recién llegado de Buenos Aires tras un exitoso paso por Puro Diseño, en Buenos Aires.

Ismael Gudiño nació en Las Varillas (Córdoba), pero a los 7 años se radicó en Salta junto a su familia. Al terminar sus estudios secundarios, sin computadora ni la posibilidad de migrar para estudiar diseño gráfico eligió el camino de autoeducarse. "Las bellas artes me parecía que imponían muchas estructuras a las personas", dice. En aquel momento iba a bibliotecas y museos porque el uso de internet no estaba generalizado, consumía libros, dibujaba y hacía cursos asociados al diseño. Toda su vida siguió los preceptos de innovar, arriesgarse y comunicar como cuando se transformó en un artista "viral" por haber intervenido los vasos de Starbucks en un local de Bolivia con una lapicera indeleble o cuando pintó a mano los sillones ecológicos hechos con neumáticos desechados de la marca Sushi.
A Puro Diseño llegó por concurso y con diez diseñadores salteños. "Fue una experiencia nueva, diferente del arte, más comercial", define. Añade que si bien la feria no constituyó un récord de público, sí pudo hacer contactos para fusionarse con otras marcas usando sus patrones. Ahora justamente está trabajando con una marca de indumentaria jujeña, Humahuá, para una colección de camisas, remeras y moños.

Puesto a analizar el rubro en Salta dice que ve más espacio para el arte que años atrás. "Hoy la ilustración está mejor vista que cuando me inicié, que estaba solo y era un friki. Incluso los clientes antes veían la ilustración como algo raro. 'Mmm... ¿dibujitos? Metamos una foto', te decían. Por eso empecé trabajando en Bolivia, EEUU, Dubái, Italia, España", comenta. Añade que en la provincia la competencia distancia a los hacedores. "El salteño tiene miedo de que le robes su mercado. Existen grupos de artistas que se juntan siempre y a mí me cuesta mucho entrar en esos círculos. En este viaje a Buenos Aires le había escrito a Milo Lockett, quien me recibió en su taller con total generosidad", cuenta. Justamente Lockett, Pablo Picasso, Romero Britto, y Jean Dubuffet son algunos de los artistas que admira y con quienes siente conexión. Actualmente Ismael tiene con un socio un estudio de diseño de publicidad. Él cree en un arte con el que se puede interactuar en todo momento, no solo cuando se predispone la mirada a la contemplación de una pared. "Me gustaría que la gente tenga acceso al arte aunque sea repetido, que en una taza tenga una pieza de arte que pueda adquirir y no que lo vea en los museos", define.

"La educación formal te dará un sueldo, la autodidacta te hará millonario" dijo una vez Tita Merello, pero siempre depende de qué se sopese como riqueza. En cada obra de Ismael Gudiño nunca faltan tres triángulos o tres signos + como si se trataran de una fuente de energía con la que la obra precisara hacer contacto. En ellos están representados su esposa Rebeca (33) y sus hijos Ia (9) y Micaías (6). "Si uno busca siempre los va a encontrar. Elegí a mi familia primero incluso que al arte. No tengo mucho dinero, pero me siento exitoso igual: por tener a mi familia y poder hacer lo que me gusta. Podría haber elegido no tenerla y estar en Europa, pero solo...", expresa, y sigue en búsqueda y en tránsito, pero con algunas certezas: "Hago esto porque no sé hacer otra cosa, ni me veo haciendo otra cosa. 'Vos tenés el toque de Midas: agarrás una hoja de papel y la convertís en algo valioso', me dijeron una vez y me cuesta creérmelo; pero a este don me lo regaló Dios y lo tengo que aprovechar", dice.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora