Enseñar a pensar creativamente y de forma asociada genera un valor único en los más pequeños. Estimular la creatividad les enseñará a enfrentar la vida de otra manera, a buscar soluciones desde otro lugar.
Ese es el pensamiento de Marianela Victoria Rivas Cuba, una docente y artista de 27 años que decidió crear un espacio en el que los niños descubran por sí mismos las respuestas y caminos que plantean el arte mismo y la expresión.
En su taller, llamado Confetti, los colores se entremezclan con mesas y sillas diminutas y decenas de artesanías. Allí la creatividad toma vuelo propio y los niños, de 2 a 12 años, dan rienda suelta a su imaginación.
La joven trabaja en diferentes áreas que comprenden a la creatividad, las artes visuales y la comunicación.
La palabra "confetti" significa "pedacitos de papel con formas y colores variados usados en celebraciones". Refleja el espíritu lúdico y festivo que se pretende transmitir en las clases mediante desafíos que motiven e inspiren a los chicos.
En los talleres se recuperan técnicas, historias de referentes artísticos, manualidades y un sinfín de nuevas formas de pensar y expresar el arte. Los chicos aprenden origami, filigrana, cartapesta, modelado en papel 3D, reciclado y arte textil, entre otros.
"El gran objetivo de la educación artística es demostrar que no es necesario lograr la perfección en una obra, sino valorar el potencial de cada idea y el camino recorrido para llegar ella como experiencia motivadora", cuenta Marianela a El Tribuno.

La primera vez en el arte
Los niños más pequeños son el mayor desafío de Marianela, pues para ellos es su primera experiencia fuera de casa, donde hay reglas, tareas, compañeros y una señorita que les presenta un mundo nuevo por descubrir.
"El trabajo es diferente y complejo. En cada encuentro se plantea una historia, un motivo de juego y una idea que se materializa en tanto y en cuanto comenzamos a ejercitar la motricidad y el desarrollo cognitivo de cada pequeño", señala.
En este primer año del taller los más pequeños superaron todas las expectativas, pues la curiosidad y las ganas de experimentar lograron resultados magníficos y experiencias memorables para papás, hermanos, tíos y abuelas que los acompañan clase a clase.
"Lo que más me sorprende de trabajar con los niños es su capacidad de imaginar, relacionar y vincular todo lo que acontece en sus vidas. Poseen una asombrosa capacidad analítica que les hace entender todo y reaccionar sensiblemente a ello, cosa que en el ámbito de la creatividad y del arte es valioso".
Marianela cuenta que el arte es para los niños una oportunidad de demostrar su poder de síntesis creativa y capacidad para construir ideas, y también para contar quiénes son y cómo es su mundo. "Mediante el arte expresan cómo es el mundo desde su óptica de niños", cuenta.

¿Dónde?
El taller de arte está ubicado en Santiago del Estero 34. Cuenta con página de facebook. Marianela Rivas Cuba, la profesora, es diseñadora, artista textil, emprendedora y creativa.

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