Los dos coinciden en la misma certeza: la música se vuelve atemporal cuando el cantor se encuentra con su propia voz. Partiendo de la raíz folclórica, Mariana Baraj y Bruno Arias han madurado su canto aunando en él la añeja herencia de la tierra y la frescura de sus propias composiciones. El resultado: arte en excelente estado y con matices relevantes.
Los dos artistas comparten, además, esa nueva mirada que el folclore ha empezado a tener de sí mismo, dándole rienda suelta al deseo de explorar otros sonidos, de incorporar otros instrumentos y de intercambiar experiencias con los colegas a quienes se admira.
Gajos de un mismo tallo, Baraj y Arias están acostumbrados a encontrarse en el camino. El show que ambos brindarán en Salta esta noche será una parada de este ascenso compartido. La cita será a las 20, en Arteplaneta (Alsina 698). Reversionarán obras propias y clásicos del cancionero popular, a dúo y en formato solista.
El jujeño Bruno Arias grabó junto a Mercedes Sosa, Jaime Torres, Peteco Carabajal y otros grandes referentes de la música folclórica. Lleva en su mochila cuatro discos propios (Changuito volador, Atierrizaje, Kolla en la ciudad y El derecho de vivir en paz) y la convicción de que la música es un efectivo canal para visibilizar las injusticias.
Mariana Baraj nació en Buenos Aires pero vive en Salta desde hace varios años. La cantante, percusionista, charanguista y compositora tiene siete discos en su haber (Vallista, Sangre buena, Churita, Florcita de Amancay, Margarita y Azucena, Deslumbre y Lumbre) y es dueña de una voz profunda y personal que se hamaca entre el ímpetu y la ternura.

¿Por qué decidieron hacer este show compartido?
Mariana: Siento mucha afinidad con la música de Bruno y soy gran admiradora de su trabajo por eso hace tiempo que, en cuanto tenemos oportunidad, nos juntamos. Me interesa su búsqueda porque es muy genuina y tiene una identidad única. Todo su trabajo siempre mantiene una línea y temática definida en sus composiciones, además de ser un artista consecuente con su obra y sus acciones. Es muy inspirador.
Bruno: A Mariana la conozco desde hace mucho tiempo. Tenemos admiración y respeto mutuo. Siempre hemos estado en contacto y creo que estos son tiempos para despojarse de ciertas individualidades y para compartir con los amigos. Lo importante de esta juntada es pasarla bien y seguir hermanados en la música.

¿Cómo orientan su búsqueda musical y compositiva? ¿Qué los moviliza?
Mariana: Mi búsqueda musical siempre parte de la raíz folclórica y estoy abierta a que la composición tenga su natural consecuencia. La concibo desde el desprejuicio, por eso nunca sé dónde voy a desembocar. Con el paso del tiempo voy encontrando un lugar donde me siento cómoda y temas de composición cada vez más definidos.
Bruno: Soy amante de la década del 70, cuando brillaron grandes poetas como Armando Tejada Gómez, Manuel J. Castilla, Ariel Petrocelli, Jaime Dávalos, por nombrar solo algunos. También son parte del gran legado Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui y Jorge Cafrune, porque marcaron una dirección. Al componer me movilizan las cosas del día a día. Trato de no encerrarme en una única forma de expresión y de dejar que mi mensaje abarque lo social, el paisaje, el amor, lo cotidiano. También procuro no encerrarme en un solo género porque la música es una sola y te ofrece infinitas posibilidades de fusión.

¿Cuál fue esa primera canción que escribieron?
Mariana: Mi primera canción es un aire de vidala, "Nadie", y la grabé en mi cuarto disco, Churita, con la participación de Fernando Ruiz Díaz, de Catupecu Machu. Habla de la soledad y es un pedido a la madre tierra para calmar el dolor.
Bruno: La primera canción que hice fue un bailecito llamado "Tristecito" y es el tema que abre el disco Changuito volador. Yo vivía en Tucumán en ese tiempo. Tiene que ver con un primer amor y con la nostalgia del que está lejos de su tierra. La letra remite a Jujuy, a sus paisajes.

¿Cómo un músico encuentra la propia identidad?
Mariana: La identidad te la da ir cada vez un poco más profundo y nunca quedarte en un lugar de comodidad artística. No repetir fórmulas que ya sabés que te funcionan también es una buena manera de encontrarte con tu verdadera voz. El artista debe ser capaz de moverse por lugares que lo desestabilicen porque ahí estará su crecimiento y evolución. La propia identidad se encuentra trabajando con concepto y no queriendo imitar o parecerse a nadie, aunque esa idea no es fácil de sostener porque al distinto muchas veces se lo señala o no se lo comprende del todo. La autenticidad es también parte de la identidad.
Bruno: Son muchas las etapas que atraviesa un músico a lo largo de su carrera. Al comienzo son notorias las influencias de otros artistas, pero uno va creciendo en todo sentido. El aprendizaje es constante. La identidad del lugar donde nacemos y nos criamos siempre está presente, pero se fortalece principalmente con la búsqueda permanente. Como decía Atahualpa, cuando uno se va lejos recién comienza a conocer su pago.

Se habla de "artistas militantes" y pareciera que está mal vista la opción de dar a conocer el compromiso social. ¿Se consideran artistas militantes?
Mariana: Para mí la militancia desde la música la ejerzo todos los días de mi vida por ser una artista independiente y de autogestión. Tengo muy presente que la música es una gran transformadora de estados y que las disciplinas artísticas son fundamentales en estos tiempos donde es muy necesario conectarse cada vez más con el espíritu. Llegar a los lugares donde la gente no tiene nada a dar clases de música o a cantar para quien no tiene posibilidades de pagar una entrada, también es una forma de militancia.
Bruno: Yo creo que uno, como artista, siempre es militante de la vida en el sentido de estar en la lucha constante por la misma música, por transmitir su cultura... Somos algo así como peregrinos que recorremos los caminos transmitiendo lo que aprendemos. Y podemos ser militantes en el sentido de que muchas luchas sociales e injusticias se visibilizan a través del canto. Es mi caso. Queda en cada artista comprometerse o no con alguna causa.

Una vez le preguntaron a Mercedes Sosa acerca de sus inicios en la música y se describió así: "Yo era una muchacha sin libros, escuchaba asombrada y aprendía, y abría los ojos y me enteraba del mundo". ¿Cómo se describirían ustedes?
Mariana: Soy una mujer con una necesidad muy grande de devolver con música todo lo que la vida me da. Estoy comprometida con el arte, siempre estudiando y queriendo aprender porque en el arte no hay techo y la raíz es profunda e infinita.
Bruno: Soy un artista en constante aprendizaje. Trato de absorber la riqueza de otras músicas para enriquecer mi cancionero. Mi sueño, como decía Atahualpa, es que la forma de mi música sea nacional y su idioma universal.

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