El Ballet Salta continúa sumando distinciones, halagos y reconocimientos, a su exitosa carrera artistica. Ahora, Marina y Hugo Jiménez el Premio José Hernández, que por primera vez se entregaron en el majestuoso Teatro Colón, en Buenos Aires.
Este reconocimiento a la trayectoria y aporte a la cultura nacional también recayó en el salteño Zamba Quipildor, Ramona Galarza, Vítor "Vitillio" Ábalos, Luis Landriscina, Antonio Tarragó Ros, y Olga Fernández Latour de Botas.
La función fue organizada por la Fundación del Banco Ciudad, con motivo del Día de la Tradición.
Los máximos exponentes del folklore nacional se presentaron ante una sala colmada por un público entusiasta y maravillado por el extraordinario marco del Colón.
El inconfundible Ballet Salta, con sus directores Hugo Jimenez y Marina Tondini, no solo su quedaron con el premio, desplegaron toda su sabiduría sobre el escenario.
Antonio Tarragó Ros y Zamba Quipildor, también brillaron sobre las tablas. El cierre lo protagonizaron los hermanos Chillado Biaus, con la intervención especial de "Vitillo" Ábalos. Sin dudas, una noche inolvidable que quedará marcada en la historia del folclore argentino.
"Uno de mis sueños se hizo realidad, un regalo de Dios. Siento que ese día toqué el cielo con mis manos ya que es la gran ambición y meta de todo bailarín: actuar en el histórico Teatro Colón. Para mi este prestigioso espacio es como si representara la Basílica para el arte. Fue un placer poner en escena una vez más nuestro baile salteño y llevar con orgullo nuestra bandera de Salta", comentó Marina.
"La idea fuerza del inicio de entregar estos reconocimientos, que a partir de este año se institucionalizará y reproducirá en el tiempo, es la tradición y el folclore argentino. El mes elegido es noviembre ya que por ley nacional, el día 10 de noviembre es el Día de la Tradición, en homenaje al natalicio del prolífico José Hernández, quien además formó parte del Consejo de Administración del que fuera Monte de la Piedad, institución antecedente del actual Banco Ciudad, agregó la bailarina salteña.
Estos maestros de la danza ya empezaron a pensar en el adiós y por eso planificaron una serie de presentaciones en distintos puntos del mundo. La despedida se inició en Japón, a fines del 2014.
"Fue una experiencia única, nos emocionó ver a los niños de ese país con la intención de bailar folclore. Estuvimos en la ciudades de Tokio y Kawamata. Además de ofrecer espectáculos también dictamos varios cursos con un número llamativo de participantes. Nos encontramos con un joven japonés que se mantuvo con nosotros durante dos años en Argentina. Ahora, él dicta clases en ese territorio asiático. Con este viaje iniciamos la gira que tenemos prevista con Hugo para despedirnos de los escenarios", dijo Marina.
Marina y Hugo fueron abrumados con elogios, distinciones y premios, a lo largo de su carrera artística.
Zamba Quipildor también tuvo su noche soñada. Este artista nació en La Esperanza, Jujuy, pero al mes de vida sus padres se trasladaron a Coronel Moldes. Creció entre bagualeros, su padre era cantor popular.
Durante su adolescencia empezó a incursionar en conjuntos folclóricos, hasta que finalmente se encaminó como solista. La velada esperada llegó en 1970 cuando se consagró en el Festival de Cosquín. A partir de allí, los éxitos se sucedieron en gran parte del mundo, sobre todo con la interpretación de La Misa Criolla, del legendario Ariel Ramírez.

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