La música y el baile son tan universales como el propio ser humano. En tiempos de carnaval, donde todos se igualan, las comparsas pueblan las calles para teñirlas de felicidad. Cada una es peculiar, pero Salta tiene una muy especial: Oxoum, la única agrupación de ritmos brasileños de la provincia.

Los arduos ensayos de batucada y coreografías, las longevas tardes cosiendo llamativas piedras sobre los trajes, son realmente indescriptibles. Todo lo que se verá es resultado de la pasión por el carnaval.
En una pausa de sus incesantes tareas, Mirta Garnica, directora general de Oxoum, comenta algo de su historia: "Como agrupación, este el noveno año que participamos. El primero con carnestolenda y desde hace ocho con Comuyca (Comparsas, murgas y caporales) Fuimos la primer comparsa artística innovadora, al estilo Gualeguaychú, al estilo Brasil. Siempre nos gustó ese estilo artístico. Mi hijo, Gabriel Leyría, es profesor de música, desde chico conformó una batucada y se fue formando en la grandes baterías. Y su hermano Gustavo se ha encargado de la logística que implica toda la comparsa", explica y agrega: "Tuvimos la suerte de conocer a uno de los primeros diseñadores de la comparsa Oh Bahía de Gualeguaychú, el señor Carlos Minatta, que es nuestro padrino. Él nos ayudó y el primer año hicimos 'Fantasías en el fondo del mar', donde trabajamos figuras marinas en tergopol tallado cubierto en cartapesta, con pinturas, con telas, de forma muy profesional".

Por si hicieran falta más pruebas de profesionalismo, Mirta subraya: "Hicimos talleres de vestuario en Gualeguaychú donde nos enseñaron cómo trabajar las telas, con qué piedras, cómo volcar las temáticas que proponemos en los materias. En cuanto a la percusión, mi hijo tuvo la suerte de ser elegido el director de batucada más joven del país, se ganó una beca y salió con la Bella Flor en Río de Janeiro".

La voz y la mirada de Mirta se iluminan cuando se refiere a la comparsa: "El nombre de Oxoum tiene que ver con la religión africana, umbanda, pero nosotros tomamos una leyenda donde un padre abandona a sus dos hijos en el monte y uno de ellos, para defenderse, hacía ruidos con una caña soplada con la que simulaba ser un pájaro. Con sus manos, golpeaba las maderas para defenderse. Así se salva, después vuelve al padre, a la familia y reina la paz. Esa es la leyenda, pero nosotros no descartamos que también Oxoum es una parte religiosa, sin tomar el umbanda, pero donde nosotros invocamos a los orillas (Orixás) que son las diosas del mar, de la naturaleza que representan el trabajo y el alimento".
Para el carnaval 2016 la temática místico religiosa será "La magia de los Orixás", y podrá verse hoy y el domingo, en el Cosódromo de la Patria Grande, en el Centro de Convenciones, a las 22.30.

No todo es carnaval
La directora de Oxoum confiesa que, además de su veta artística, la propuesta tiene un costado social: "Estamos con un proyecto que desgraciadamente no podemos sacarlo, por esas cuestiones políticas que siempre surgen. Mi idea era formar una Fundación, porque apenas pasa el carnaval ya se está trabajando para el próximo año. Las chicas integran diferentes tipos de ballet para ir agilizándose. Los chicos salen a dar talleres de batucada a los barrios. Eso nos sirve para trabajar en el otro carnaval con la calidad que buscamos. Y si bien nos interesa el profesionalismo, cualquiera puede integrarse, porque el carnaval es para todos y es para divertirse. Siempre estamos incorporando gente, en especial a los mayores. No necesitamos ser jóvenes o unas Barbie para salir bailando. De hecho, yo tengo 62 años, salgo en la agrupación. Hay un grupo de gente grande que sale bailando. Y desde mayo, un coreógrafo va preparando a los jóvenes que no tienen experiencia, para llegar al carnaval. También salimos con banda en vivo y muchas de las cosas que hacemos nos sirven para recaudar fondos para los trajes y todo lo que necesitamos para brindar un espectáculo de calidad", puntualiza.

Con humildad y sólo ante la consulta de El Tribuno, Mirta expresa: "Los talleres en los barrios son comunitarios. Si un presidente de barrio quiere contener a los chicos, o en escuelas rurales que tal vez no pueden ver en corso, nosotros vamos. Tenemos también una misión social" asegura.

Mientras el carnaval va despuntando, queda claro que la fiesta tiene a muchas personas por detrás, que la celebración también es solidaridad y que todo eso es parte de una cultura que debería multiplicarse, tanto como la alegría de los corsos que ya están llegando.

¿Qué te pareció esta noticia?

Aparecen

Sección Editorial

Comentá esta noticia



Se está leyendo ahora