La sexta jornada festivalera de Jesús María tuvo un verdadero broche de oro con el Chaqueño Palavecino y todos sus músicos.

Con una expectativa que crecía a medida que pasaban los números, ya con la impronta salteña que había dejado sobre el escenario "Alma Carpera", todo estuvo listo para recibir al gran cantor popular.

Eufórico y a caballo, el locutor explicaba: "Vamos a presentar a un verdadero ídolo argentino y latinoamericano. Se viene el gran artista argentino, dueño de la noche del martes en Jesús María. Va a entrar, con su típico ingreso a caballo, una de las figuras más importantes, uno de los artistas más queridos y respetados, que tiene un profundo sentimiento nacional con cada uno de los argentinos. Lo recibamos con la ovación que él se merece", solicitó.

Por fin el Chaqueño, recorrió el campo montado sobre un imponente caballo, mientras sus violineros dibujaban melodías en la noche.

Ya sobre el escenario, cuando apenas faltaban quince minutos para las dos de la mañana, desplegó los versos de "De pura cepa", que rezan: "Del norte vengo, salteño soy, baqueano en el amor". Ovacionado por todos, el oriundo de Rancho El Ñato ofreció una seguidilla de canciones que se conectaban con acordes comunes, o con pausas casi imperceptibles: "La Margareña", "Culpable", "La sin corazón" o "La taleñita" eran coreadas por un público que comprendía muy bien el pacto de celebración que ofrece Palavecino en cada show. "Todos tiran papelitos, nosotros ponemos un asadito para comer más tarde, con un buen vino" destacó señalando al costillar que llegaba a su punto sobre el escenario.

Seguramente palpitando uno de los encuentros más importantes de nuestra música, el Chaqueño entonó "La Senerateña", en referencia a la mítica Bodega Encantada de Cafayate . Los tuits que se desplazaban en los viodeograf de la TV pública dejaban entrever el cariño de la gente: "Sos el mejor cantante del país y del mundo", "Cuando sea grande quiero ser como vos", "sin dudas, mi abuela desde arriba te está escuchando", fueron algunos de los más llamativos.

En seguida, un envolvente repiqueteo nació del bombo de Pascual Toledo y se fundió con melodías violineras que dieron forma a "Juan de la calle". La sentida chacarera dio inicio a una combinación de historias de amor y desengaños que se potenciaron en la voz del ex chofer de micros: "Piel chaqueña", "La deuda", "Vení", "Por amor a qué" o "Noche calurosa" fueron las elegidas para un popurrí romántico.

A casi cuarenta minutos de comenzar su show, con una fuerza imparable y la contundencia de su "Dream team" de músicos, Oscar Palavecino expresó: "Buenas noches Jesús María. Hace 23 años que venimos, se nos está pasando la vida, pero con ustedes ni cuenta nos damos. Si Dios y la Virgen lo permiten, festejaremos las bodas de plata en dos años", contó.

Luego de recordar algunas anécdotas de sus inicios festivaleros, el cantor destacó. "La fiesta es de ustedes" y rememorando sus raíces entonó "Yo soy de allá", honrando el pago de su orgullo.

Las últimas postales de la transmisión televisada comenzaban a sonar, entre acordeones y coplas, "Adiós amor mío", "Aquella noche de tu partida" o "Qué me olvides tú" se confundieron con los aplausos del público que cantaba cada estribillo de memoria.

"Vamos a hacer nuestra versión, en un homenaje que estamos haciendo a Don Atahualpa Yupanqui" indicó el cantor para luego regalar una particular y respetuosa recreación de "El arriero" que se hermanó con "Piedra y camino" para recordar a uno de los pilares máximos de nuestra música nativa.

El cierre, al menos para quienes los siguieron por TV, se dio con "Amor Salvaje" y "La ley y la trampa" Eran las tres de la mañana y eso fue lo que se vio en la pantalla chica. Aunque seguramente, el Chaqueño continuó con la fiesta un rato más, como de costumbre, con el folklore salteño en el corazón.

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