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"El mensaje que le quiero dejar a mis hijas, es el de jamás claudicar un sueño", fue una de las frases más simples y más aplaudidas de la tercera noche de Cosquín 2016, enunciada por un convencido Mariano Luque. El riojano cumplía así un anhelo de muchos años al llegar al escenario de Cosquín, ese mismo sueño que alguna vez tuvo Oscar Esperanza Palavecino cuando descargaba garrafas o manejaba su colectivo en las rutas del norte argentino.

Una vez más, en la noche del lunes, en la tercera luna, El Chaqueño era el artista más esperado por una plaza que aguantó el chaparrón y cerca de las dos y media festejó su salida al escenario. Antes, gran parte de ese público había hecho largas filas para conseguir su entrada, algo que sorprendió a los desprevenidos paseantes que aprovecharon la tarde nublada y dar una vuelta por la San Martín. El cantor salteño sigue despertando pasiones y eso se nota. "Buenas noches Cosquín", saludó Palavecino después de una seguidilla de tres temas y aprovechó los últimos minutos de televisación para invitar a Germán (no dijo su apellido), un acordeonista de Beriso que "el país merece conocer", según sus propias palabras.

Ya promediando su show, El Chaqueño se soltó y mostró el característico ida y vuelta con su público que aplaudió cada intervención. El imán popular está intacto. Tras el bloque más nostalgioso, Palavecino "retó" a la plaza por su quietud y hasta se resbaló dos veces y se "enojó" con Galleguillo por la harina derramada. El cierre fue a pura fiesta hasta pasadas las cuatro.

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Galleguillo armó su propio carnaval

"¿Cosquín quiere fiesta?" preguntaba Sergio Galleguillo a poco de comenzar su actuación en la apertura de la tercera luna del festival. Como era de esperarse, la respuesta afirmativa de la plaza desató la infalible fiesta chayera que el riojano ya convirtió en una marca registrada. A esa hora la Próspero Molina ya lucía un marco importante a pesar de la persistente lluvia, con una ocupación que superaba el 60 por ciento. Galleguillo apeló a la fórmula conocida y la plaza se lo agradeció. Sobre todo ese grupo que hace las veces de hinchada y se encarga de agitar con la harina. Parece espontáneo, pero no lo es tanto. Galleguillo armó su propio carnaval en el Próspero molina y terminó cantando en medias y agitando a todo el público que lo aplaudió y lo ovacionó de pie.

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Por Andrés Fundunklian, de La Voz del Interior

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