Su amor por el ritmo y los platillos se manifestó de pequeño cuando, a los dos años, ya golpeaba cuanta olla y balde había, según recuerda con nostalgia en una charla con El Tribuno que además fue transmitida en vivo a través de la red social Facebook.

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"Papá y mamá fueron muy estimulantes en materia musical", recuerda. En La Quiaca fue donde se sentó por primera vez frente a una batería, casi como un instinto percusivo. Siempre en los cumpleaños infantiles a los que concurría terminaba haciendo uso de la beatería de cocina de la mamá del cumpleañero.

Este precoz baterista escuchaba a los cinco años a Los Beatles: "Me gustaban, pero no sabía quiénes eran", recuerda entre risas.

Sobre su adolescencia, coincidente con los años de plomo en el país, Chinato recuerda que "estuve ciego con poca conciencia de los horrores que se vivían pero tuve compañeros que me contaban y empezaron a avivarme de lo que ocurría". Al no ser un militante se mantuvo al margen y fuera de peligro a pesar que un par de veces lo levantaron por averiguación de antecedentes.

Por entonces el Chinato estaba sumergido en el rock sinfónico en inglés. Bandas como U2, Los Rolling Stones o Led Zepellin eran sus referentes de juventud. Hasta que se produjo el "click". Una tarde viendo en televisión el programa "Sótano beat" vió a cuatro chicos flacos tocando: era Almendra y en el viejo televisor sonó "Muchacha ojos de papel", una canción que curiosamente no tiene batería, pero que significó para el un antes y un después de esa tarde frente al televisor en La Quiaca.

Sus comienzos por el campo rentado de la música surgen de la mano de una banda dedicada a los covers: Los Géminis. Corrían los 70 y Chinato desandaba los ritmos del chachachá, la cumbia y el pasodoble. A través de aquella banda llegó a tocar junto a Pimpinela y también conoció a Manolo Galván y Cacho Castaña, un profesional a quien recuerda como "un tipo con un código y una calidez enormes. Un amor de persona, generoso y simple". Con "Cacho" tocaron en la cárcel de Villa Las Rosas, recuerda con una sonrisa picara.
También tocó junto a Mariano Marzán, que por entonces tocaba en el programa de Mirtha Legrand. Walter Malosetti también fue una clara influencia en su vida profesional. Se conocieron en Salta y desde entonces el Chinato se sumergió en el mundo de jazz. "El tipo me llevó a las raíces", afirma con orgullo.

Entre las bandas locales con las que tocó se encuentran Libra Rock, Luz Astral, Aspid y Nosotros, pero la primera importante fue "Tren Fantasma", con ella hizo el primer disco de rock que se grabó en Salta.
Por entonces era el furor de Soda Stéreo, Virus y los chicos de Tren Fantasma tenían más o menos la misma edad que esos referentes del rock nacional.


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