Por ser parte de nuestra cultura, las danzas folclóricas de esta parte del continente están ínfimamente relacionadas con la vida de las diferentes comunidades. Estuvieron desde el inicio de la vida social en estas latitudes y siguen cultivándose hoy como una muestra de pertenencia a una cultura y de respeto a las raíces.

Es en este marco conceptual que el profesor Lito Luna, director del Ballet Folclórico de Salta reconoce en las danzas tradicionales argentinas "toda la fuerza y la bravura, pero también la cadencia y el arrullo amoroso entre el hombre y la mujer que, a través de la música, afianzaron lazos y hábitos culturales, dejando un sello inequívoco".

El maestro remarcó que las expresiones artísticas siempre son liberadoras de emociones, de sensaciones, y permiten, a través de movimientos rítmicos, sacar hacia afuera las más variadas manifestaciones de nuestros sentires. "Pero, en lo personal, yo encontré en el folclore una energía, una fuerza, un mensaje y una contundencia que no percibí en otro tipo de baile".

Lito prefiere la danza tradicional, con las tradicionales coreografías, esas que pintan sin dudar el sentimiento popular, la representación que quisieron dejar sus primigenios cultores. "Destaco siempre la importancia de conservar lo tradicional, porque creo que ahí está la escencia, la unidad profunda entre lo recibido y el espíritu, aunque no dejo de tener en cuenta que la estilización es un recurso más que válido, sobre todo en el momento de ofrecer un espectáculo diferente, preparado para una ocasión especial", sostuvo.

El maestro Luna consideró que en el folclore tradicional "siempre revivirá la escencia de los movimientos culturales ancestrales, aunque siempre abrevando en lo nuevo que las transformaciones van aportando a los distintos estilos. Igual, siempre será la música y el cuerpo al compás los que gratifiquen y colmen los espíritus".
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