La actuación de la delegación de Salta en el Festival Mayor de Cosquín abrió varios interrogantes, que ojalá encuentren respuestas pensando en futuras presentaciones.
La perfomance, que tuvo momentos de excelente nivel, fue premiada por todos los presentes en la Plaza Próspero Molina que aplaudieron de pie lo exhibido en el escenario Atahualpa Yupanqui.
La delegación estuvo conformada por 141 personas, entre poetas, bailarines, músicos y cantores. Un trabajo responsable se cristalizó sobre las tablas, una apuesta profesional que necesitó de sobradas horas de ensayo y sudor.
Pero el esfuerzo es aún mayor cuando no se cuenta con apoyo económico para afrontar este desafío artístico, que tiene como objetivo principal llevar a lo más alto la bandera de Salta.
Desde el 2008 cada integrante de la delegación se paga en su totalidad el viaje a Cosquín, incluyendo estadía y comida.
El gobierno se hace cargo de pagar el espacio a la comisión organizadora, que incluye también un stand en la manzana del predio para promocionar el turismo de nuestra provincia.
¡Y hasta se desperdicia parte del talento! Algunos jóvenes no pueden costearse los gastos y queda trunca su ilusión de mostrarse al país.
Tantos gastos innecesarios se suceden a diario...podrá el gobierno girar sus ojos y aportar una vía de solución? Se trata de una porción importante de nuestra cultura, el folclore salteño es el abanderado a nivel país, desde siempre traspasó las fronteras al resto de los continentes.
También se trata de un gran negocio del Festival de Cosquín, que como siempre antepone lo comercial a lo cultural.
A mi entender, nuestros representantes se merecen una realidad distinta para que puedan despejar de su mentes algunos inconvenientes y abocarse netamente a lo artístico. Ojalá en el 2016 se vea a todos aportando su granito de arena por el bien de la cultura de esta bendita tierra folclórica.

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