Imprevistamente, y en un gesto atípco el Indio Sola­ri salió del hermetismo con el cual resguarda su vida privada. Minutos antes de iniciar su show en el Hipó­dromo de Tandil, no solo demostró que es un ícono del rock nacional, sino que también brindó un testimonio revelador, donde habló del mal que lo aqueja.

"Veo que en internet está circulando con mucha fuerza la versión de que estoy muy enfermo y es verdad. Tengo un Parkinson que me está pisando los talo­nes, pero les aseguro que no me voy a bajar tan fácil de un escenario", lanzó.

Además, el ex líder de Los Redondos agregó: "También se habla de que en en los Fundamentistas hubo peleas y eso no es cierto. Hubo cambios, pero por fuerza mayor. Les comento que el nuevo bajista es una gran incorporación", destacó.

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Apenas pasadas las 21.30, con una convocatoria que superó las 150 mil personas, Solari salió a escena para sacudir a su público con "Nuestro amo juega al esclavo", un clásico de su etapa ricotera.

Esa mística de la que ya se habló tanto, que cobra forma de esa entidad alguna vez llamada Patricio Rey, se materializa en un gran cuerpo colectivo integrado por 150 mil presentes y alma (las canciones coreadas por una sola voz) cruza cultura transhumante, rock suburbano y el magnetismo de un líder icónico: el mismísimo Solari.

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