La sección Viajes del diario La Nación incluyó en su edición de este domingo al Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM) entre los tres museos arqueológicos más destacados de América Latina.
El informe ubica primero al Museo Nacional de Antropología de México, luego al Museo Privado Larco del Perú, en tercer lugar al MAAM de Salta y le siguen las Tumbas Reales de Sipán en el Norte del Perú y el Museo del Oro del Banco Central colombiano.
Con respecto al MAAM la nota expresa: "Sobre un costado de la plaza 9 de Julio de la Capital salteña un edificio colonial se convirtió en el lugar que nadie deja de visitar al recorrer el Noroeste. El Museo de Arqueología de Alta Montaña (MAAM) fue creado en 2004 para conservar el excepcional hallazgo, en 1999, de los cuerpos momificados de tres niños en la cima del cerro Llullaillaco. Los dos niños y una adolescente murieron hace unos cinco siglos -en el período de apogeo del imperio incaico- durante un proceso ritual a más de 6700 metros de altura".
Más adelante el texto expresa: "El frío conservó sus cuerpos de manera excepcional. El MAAM relata la aventura de los arqueólogos y los andinistas que protagonizaron el hallazgo, entre ellos la argentina Constanza Ceruti. Las momias están expuestas en cápsulas que recrean las condiciones climáticas de la cima del cerro. El museo exhibe además los objetos y el ajuar encontrados junto a los tres chicos."
Y realmente es así, el MAAM es un orgullo para los salteños. Ocupa un histórico y señorial edificio de mediados del siglo XIX ubicado frente a la Plaza 9 de Julio. Su fachada, restaurada y puesta en valor, se inscribe dentro del estilo neogótico de neta impronta victoriana.

Tecnología de punta
Equipado con la más moderna tecnología, desarrolla diversas actividades que convergen en torno a la conservación, estudio y difusión de las valiosas colecciones que en él se exhiben. La criopreservación como técnica de conservación, emplea conceptos de bajas temperaturas, transferencia indirecta de frío, estabilidad térmica y atmósfera modificada con registros electrónicos permanentes. Los cuerpos de los Niños del Llullaillaco se conservan en cápsulas que modifican su atmósfera reduciendo el contenido de oxígeno en un ambiente estable de veinte grados centígrados bajo cero y una iluminación filtrada en radiación ultravioleta y radiación infrarroja que garantizan la correcta preservación.
Cuenta con un área de exposición permanente y otra destinada a exposiciones temporarias, laboratorios para estudios científicos y laboratorios de conservación museológica. También posee una sala de usos múltiples, cafetería y tienda de recuerdos.

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