"Bien, Marianne, hemos llegado a este tiempo en que somos tan viejos que nuestros cuerpos se caen a pedazos; pienso que te seguiré muy pronto. Que sepas que estoy tan cerca de ti que, si extiendes tu mano, creo que podrás tocar la mía", había sido su despedida por carta de quien fuera una de sus grandes musas, hace solo unas semanas. Marianne Ihlen, quien agonizaba en un hospital de Noruega, alcanzó a leer sus líneas en plena conciencia y le tendió la mano, sintiendo su presencia.

Y finalmente, como una premonición, Leonard Cohen partió con ella la noche del jueves a sus 82 años, en absoluta paz, según las palabras de su hijo y fiel a su estilo melancólico.

Dueño de una voz grave que podía ser desgarradora o incluso cálida, Cohen se fue el mismo año que Prince y David Bowie. También se va el mismo año que un poeta músico como él, Bob Dylan, recibió un premio Nobel de Literatura, elevando el trabajo de la composición a un plano antes impensado. Al respecto había llegado a decir: "El Nobel a Bob Dylan es como ponerle una medalla al Everest por ser la montaña más alta".

De todas maneras, Cohen, admirador confeso de Federico García Lorca y recibido de la carrera de Literatura, había recibido en 2011 el galardón Príncipe de Asturias a las Letras.

Nacido el 21 de septiembre de 1934 en Montreal (Canadá) en el seno de una familia judía, Cohen empezó de joven a interesarse por la poesía. Tras publicar sus primeros poemarios y novelas, decidió debutar en la música porque, como alguna vez dijo, no podía ganarse la vida como poeta. Su primer disco fue "Songs of Leonard Cohen" (1967), considerado una obra maestra y que incluía canciones como "So Long, Marianne" o "Suzanne".

Inmediatamente Cohen supo colarse en el efervescente ambiente folk de Nueva York y deslumbró con su voz profunda y su elaborado estilo literario, que combinaba reflexiones espirituales y existenciales con apasionados temas románticos y truculentos como el del triángulo amoroso descrito en "Famous Blue Raincoat".

En esos años convivía con un estado depresivo que iba y volvía hasta que en 1994 decidió dejar su carrera musical para retirarse a un monasterio Zen, 6.000 metros por encima del mar donde pasó cinco años, para volver de lleno a la producción musical.

Al regresar, vivió un desastre financiero tal que fue, paradójicamente, un golpe de suerte para sus seguidores que recibieron con los brazos abiertos los discos "Old Ideas" (2012), "Popular Problems" (2014) y "You Want It Darker" (2016), publicado en octubre de este año. Este álbum fue considerado una especie de sereno epílogo debido a su tono nostálgico y de despedida.
Pero el que sería un perfecto epitafio para Cohen es el que se desprende de "Bird on the wire", poema que escribió en los años 60 mientras vivía en la isla griega de Hidra y que dice: "Como un pájaro sobre un cable, como un borracho en un coro de medianoche, he intentado a mi manera ser libre".

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