Tiempo de paz
Una frontera. Ese lugar incierto donde el tiempo se olvidó del tiempo, es la frontera entre el escenario y el público, entre el actuar y la vida. Un antes y un después en la historia entre la verdad, la mentira y lo que hay entre medio. Una valija vacía o llena de recuerdos, de deseos, de amor y de muerte. Y hay silencios cómplices donde una cosa lleva a la otra hasta que los dos personajes se atraviesan a sí mismos. Dos actores con un trabajo parejo, usando destrezas acrobáticas que resisten el relato y les permite el dramatismo en pequeñas unidades; sacrifican la pesadez de los cuerpos para invitarnos a entrar a un mundo surrealista. Hay oficio y hay propuesta.

El fruto
Una postal de 1943 con una muy presente actualidad, más allá de ser un teatro llamado rioplatense. Un drama realista con un muy parejo trabajo actoral. Este cuarteto que integran Julieta, Leticia, Florencia y Karina nos propone interrogantes sobre ese complicado mundo femenino donde parecería que todas, cada una, grita "sola contra el mundo". Pero no logran escapar a la renuncia amorosa, al desgarramiento en las sombras de sus corazones abatidos. Aplausos.

La razón blindada
Un poema liberador donde la ficción le sirve a los personajes Panza y De la Mancha para retener la cordura. Esa tabla de salvación nos arrastra por paisajes delirantes más allá de los efectos destructivos del sufrimiento. Y Fernando y Gustavo que logran meternos bajo la piel de estos dos antihéroes y uno no se da cuenta hasta que ya es demasiado tarde y reís y delirás en un juego sin escapatoria. Son los alegatos irónicos, desbordantes que piden salir de esa prisión que muchas veces construimos para encerrar nuestros sueños.
De pie fueron los aplausos para Arístides Vargas, el autor, para Fernando Repetto y Gustavo Wilson, los actores, y para Miguel De Amico, el director.

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