Uno de los sucesos con los que se abrió el siglo XXI en Salta fue la recuperación y resignificación del área de la estación ferroviaria, hasta ese momento casi suspendida de la vida social de la ciudad, cuando a principios del siglo XX fue central en su concepción. El Paseo Balcarce ocupa actualmente toda esa calle, desde avenida Entre Ríos hasta Ameghino. Pero el gentío que se reúne los fines de semana -y que supera las 10 mil personas- lo fue descubriendo en un largo proceso.
A principios del 2000 los hermanos Tupac y Fidel Puggione abrieron el Centro Cultural "Jorge Cafrune", en Balcarce al 800. Allí confluía la juventud universitaria y el aporte de esa generación fue la que definió la actitud de lo que ya comenzaba a conocerse como "la Balcarce". Pero la zona ya tenía su historia de bohemia. Allí se conocieron los primeros acordes de Jorge Cafrune, se oyeron las primeras canciones de Daniel Toro, y sobre el verde de los billares del Bar Madrid los poetas de la generación del 60, existencialistas y noctámbulos, veían el amanecer en Salta. Incluso cuando el escritor chileno Luis Sepúlveda decidió rodar su opera prima "Nowhere", con Harvey Keitel, decidió hacerlo en la Balcarce, porque soñaba con la estación de trenes a la que llego huyendo de la prisión política de Pinochet. El escritor mexicano Juan Rulfo, padre del realismo fantástico, se detuvo en uno de los hoteles de la zona "con una novia local" y la recordaba muy bien.
Otra época
El mismo año que los Puggione abrieron "La Vieja Estación" se sumaron "Zátiro", de Matías Rodríguez Willkinson, y "El Café del Tiempo", de Carlos Urtasún, definiendo el primer circuito nocturno de la zona. "Zátiro reunió a una franja del público que hasta el momento no tenía un espacio", dice Urtasún. Carlos, durante los años 80 tuvo un local homónimo al actual en San Telmo, en Capital Federal, donde se daban cita artistas como Mercedes Sosa. "La idea fue generar un espacio cultural, si bien con un respaldo comercial, que priorizara el arte, el espectáculo y la estética de la zona. Y la respuesta del público fue genial. También los artistas sintieron a la Balcarce como algo propio", dice.
A los dos años de la primera peña, ya eran 25 los negocios instalados. Y eran cientos las actividades callejeras. Y el público encontró en la Balcarce una alternativa cultural. Actualmemente, en la zona los pubs, peñas y boliches son más de cincuenta. Y los poetas, los artistas y los noctámbulos ya no se sienten solos para transitar y disfrutar de las bellas noches salteñas.

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