Axel es de esos artistas que, además de compartir su arte, se ocupan de difundir una filosofía de vida. El deseo de transmitir sus ideales a través de su música fue concretándose a cada paso, a lo largo de su vertiginosa carrera.

El artista que en 1999 debutaba como compositor entregándole al público Las claves para conquistarte, hoy admite que su mirada sobre el amor ha evolucionado a la par que su percepción de la vida. "Hoy mi concepto de amor es mucho más amplio y más profundo que en mis primeros discos. El sentido y el significado es más universal, por eso creo que mi público ha variado tanto", le contó Axel a El Tribuno. La filosofía que hoy sustenta se evidencia particularmente en su último disco, Tus ojos, mis ojos: trabajo que presentará mañana en vivo, a las 21, en el Teatro Provincial.

Tus ojos, mis ojos ganó el Premio Gardel de Oro y ya fue presentado en vivo en España y México, y agotó 20 Teatros Ópera.

¿Nos adelantás cómo será tu show en Salta?
Va a ser un show muy diferente a todo lo que fui presentando a lo largo de estos años en Salta y en todo el país porque preparamos una gira muy especial con este disco, Tus ojos, mis ojos. Como es un trabajo que nos dio tantas satisfacciones en todo el continente y también en España, preparamos un concierto inolvidable.

Tus ojos, mis ojos es un disco que nació con muy buena estrella ¿Qué valor simbólico tienen para vos los premios que cosechó?
Sí, este disco que nos dio más satisfacciones que ningún otro trabajo anterior. Uno no hace un disco por los premios, en lo absoluto. El premio más grande es el público: que la gente conecte con las canciones y se emocione con ellas. Pero no se puede negar que los premios que la industria entrega emocionan y entusiasman al artista. Hay que estar agradecido por eso. Tanto el Gardel de Oro como los premios que hemos recibido en España, EEUU y México en diferentes cadenas televisivas de habla hispana nos dan mucha satisfacción y alegría.

Después de haber recorrido tanto camino, ¿te queda capacidad de asombro frente al alcance universal de la música?
No y sí, gracias a Dios. No me sorprende porque en varios países suena mucho mi música y eso se agradece y está buenísimo. Pero sí me asombro al pensar que nací en un barrio humilde, en el sillón de mi casa, y de repente hoy tengo una vida tan maravillosa. Entonces digo "guau", porque la vida me ha dado mucho más de lo que alguna vez soñé.

En este disco, como en muchos otros, le cantás al amor. Pero así como las relaciones humanas evolucionan, tu concepto de amor también cambió. ¿Cómo definirías ese amor al que le cantás hoy?
Sí, es verdad. Uno va creciendo y va teniendo un foco diferente del amor y de sus distintas expresiones. Hoy yo le canto al amor a la vida, al amor a uno mismo, a la familia, a los hijos, a los padres, a la tierra, a Dios, a la mujer, al hombre, al amigo. Escribo sobre la fuerza del amor. A la hora de componer siempre me inspira contar lo que siento y lo que pienso: compartir mi filosofía. Como vos decís, hoy mi concepto de amor es mucho más amplio y más profundo que en mis primeros discos. El sentido y el significado es más universal, por eso creo que mi público ha variado tanto. Ya no me vienen a ver solo chicas: hoy mi público es femenino y masculino casi por igual. Además viene gente de todas las edades.

"Duerme ya", una hermosa canción de cuna que incluís en Tus ojos, mis ojos, ¿está dedicada a alguien en especial?
Sí, de hecho inicia con las risitas de Aurelia, mi segunda hija. Cuando lo grabé ella tenía nuevo o diez meses. Lo fui componiendo a medida que ella crecía. Así que a esa canción puntualmente la escribí para ella. Te puedo jurar que hasta el día de hoy, al momento de ir a dormir, ella siempre me pide: "¿Me cantás "Duerma ya"?

¿Qué cosas cambiaron en tu vida con la llegada de tus hijos?
A mí me cambió toda la vida. Es lo mejor que me pudo haber pasado sin ninguna duda. No se compara con nada. Ser padre es lo más maravilloso de esta vida. A mí me cambió mi manera de sentir, de interpretar, de componer. Ahora tengo tres hijos: Águeda tiene cinco años, Aurelia dos años y medio, y Fermín tiene dos meses y medio. Con la llegada de cada uno se fue afinando mi sensibilidad, mi emotividad y mi manera de escribir.

¿Qué cosas privilegiás a la hora de escribir tus letras? Por lo general optás por mensajes muy directos, simples y cotidianos...
Sí, mi idea es contar mi historia y lo que pasa cerca mío utilizando una lírica simple y coloquial, pero profunda a la vez. En este disco hay doce canciones muy distintas entre sí musicalmente y en cuanto a los temas que tocan. Y a su vez hay letras muy profundas que hacen pensar mucho a quien las escucha con atención. Sucede con temas como "Somos uno", "Te invito a ver el sol", "Duerme ya", "Y qué"...

Pasando a otro de tus roles como artista, el de jurado en El Elegido (Telefe), ¿creés honestamente en estos realities que funcionan como atajos hacia la fama?
Creo que el artista que sabe tomar las herramientas que le da el programa y, una vez afuera, sigue aprendiendo y trabajando en la música, puede construirse un futuro. Pero si va al programa simplemente para hacerse famoso, salir en televisión y que la gente lo pare por la calle y ahí se terminó su esfuerzo, lo más probable es que no pase más nada con él. A los pocos meses de terminar el programa, esas personas desaparecen. Lo interesante es que hay mucho talento en Argentina y El Elegido es un programa muy federal. En estas ediciones incluso hay gente de otros países de Latinoamérica. Yo soy un tipo muy optimista y constructivo, así que creo que en mi rol de jurado lo que debo hacer es darles una devolución acerca de su música y también de su persona, para que procuren ser humildes y para que sigan trabajando.
¿Cuando tenías seis años querías ser lo que sos hoy?
Totalmente. Yo empecé a estudiar piano a los cinco años y a los seis ya di mi primer concierto de música clásica frente a 200 personas en una muestra escolar de fin de año, en el convento de las monjas de mi barrio, en Rafael Calzada. Yo ya tenía en claro que quería ser músico y cantante. Elegí esta carrera desde muy chiquito y le agradezco a la vida porque pude cumplir mi sueño.

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