La literatura es, por lo común, un medio propicio para reflexiones hondas. A través de la ficción se critica el estado de las cosas, la desigualdad social, el yugo opresivo de los grandes sistemas mundiales.
Si Tomás Moro pensó a su "Utopía" como el ideal de mundo, las letras se inspiraron en la realidad para crear historias "distópicas" que describen, por antagonismo, sociedades indeseadas.
Así, el escritor inglés George Orwell ideó -entre 1947 y 1948- la novela titulada "1984". Esta trama, cumple hoy, 8 de junio el 66 aniversario de su publicación.
Una década después del final de la Segunda Guerra Mundial,esta novela política de ficción distópica revolucionó la escena literaria. Junto con "Un mundo feliz" de Adouls Huxley y "Farenheith 451 de Ray Bradbury conforma una inefable trilogía de este peculiar subgénero en el siglo XX.
La pieza orwelliana ha tenido versiones en cine, teatro y TV, entre otros. Plantea la presencia del omnipresente y vigilante Gran Hermano y reduce los usos de la lengua con un nuevo léxico de fines represivos.
"Yo no creo que el género de sociedad que describo vaya a suceder forzosamente, pero lo que sí creo (si se tiene en cuenta que el libro es una sátira) es que puede ocurrir algo parecido. También creo que las ideas totalitarias han echado raíces en los cerebros de los intelectuales en todas partes del mundo y he intentado llevar estas ideas hasta sus lógicas consecuencias", declaró Orwell alguna vez.
Lo cierto es que esta novela, que ha sido analizada por múltiples autores y disciplinas, invita a repensarnos como seres racionales y sujetos históricos y es una instancia interesante para un tipo de lectura que requiere receptores activos y dispuestos a la reflexión.

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