"Si Luján se presenta para ser reina de los estudiantes, pasamos la prueba para la semana que viene...". De pronto Luján tuvo encima las miradas suplicantes de todos sus compañeros del cuarto año de la Escuela de Comercio 5009 Nuestra Señora del Rosario, de Rosario de la Frontera, y en su rostro hizo lucir su sonrisa escoltada por hoyuelos como respuesta.

"Me presenté de la nada, no era un objetivo que me había propuesto", dice hoy Luján Arroyo (17), reina de los estudiantes 2015 a El Tribuno. Un profesor de Contabilidad y su propuesta de que movería la fecha de un examen solo si la chica se candidateaba. Así "más o menos" comenzó la carrera que llevaría a Luján Arroyo (17) a convertirse en reina de los estudiantes de la Ciudad Termal, luego en soberana de la provincia y, por último, en primera princesa de la instancia nacional. Mañana es el día que entregará el cetro a otra salteña a la que ella espera que "apoyen todos como lo hicieron conmigo".

Volviendo la mirada sobre el hombro y en sus últimas horas como reina, Luján confiesa que "fue un año bastante movido" y que hubo experiencias "de las buenas y de las malas".

“Este concurso no es para cualquiera. Hay que ser fuerte porque como ves cosas buenas, ves cosas malas. Hay mucha competencia. Es cuestión de ir y llevarla nada más”

"Este concurso no es para cualquiera. Hay que ser fuerte porque como ves cosas buenas, ves cosas malas. Hay mucha competencia. Es cuestión de ir y llevarla nada más", dice y su sonrisa constante les quita dramatismo a sus palabras, aunque no es preciso indagar mucho para saber que se refiere a cómo sufrió en la elección nacional el ímpetu de los salteños versus jujeños, que en la Tacita de Plata se transforma en un huracán digno de otra célebre polaridad: el Boca-River.

Como reina fue invitada a varios eventos organizados por la Municipalidad de Rosario de La Frontera y de Salta. También dio clases de danza árabe en las Escuelas Abiertas de su ciudad y asistió a la Casa HOPe para compartir una jornada de juegos y lectura con los niños de esa fundación. Además, dos agencias de modelos la llamaron para darle trabajo.

El contacto con realidades diferentes la inclinó por una vocación, el trabajo social, cuya preparación iniciará el año entrante en la Universidad Nacional de Tucumán.

Esta semana también fue muy ajetreada para Luján, quien preparó a las nuevas candidatas, transmitiéndoles aquello que puede contar quien ya atravesó por las mismas instancias.

"Les fui contando mi experiencia desde mi entrevista con el jurado hasta consejos sobre cómo caminar, la postura y verse más femeninas", señala Luján. Ella afirma que los concursos de belleza, con sus reglamentos y condiciones, enseñan a las jóvenes cómo prepararse y concentrarse ante cualquier objetivo que deseen lograr. "Por más que no salgas electa, te llevás muchas cosas para la vida. Yo soy muy tímida y con esto traté de soltarme más y de a poco lo fui logrando, aunque me costó mucho", describe. Recuerda que la etapa que le insumió más nervios fue la entrevista con el jurado. "Me sentaron los profesores de Geografía, Historia, Filosofía, Economía y Contabilidad a llenarme la cabeza de todo porque las preguntas son de cultura general y te pueden preguntar de tu departamento o de otro, y también hay que estar informada. Ellos me ayudaron mucho porque en Rosario hubo varias elecciones provinciales y todos saben cómo es la movida", señala. Ella, más que nadie, entiende que los ojos de miles de espectadores están puestos sobre las candidatas, miradas que muchas veces son crueles en extremo y escudriñan buscando el mínimo error de las chicas. "Lo peor es desfilar y tener miedo de pisarte el vestido o tropezarte; pero son cosas que te pueden pasar y siempre hay que tratar de estar natural y ser una misma en todas las etapas", alecciona. Detrás de una reina de belleza, además de los cuestionamientos de sectores que no le hallan sentido a estos eventos a la luz de la perspectiva de género, hay una ciudad con todos los estudiantes involucrados trabajando en las carrozas y familias de estos chicos aportando tiempo, ideas y dinero. Finalmente, se trata de una fiesta sana y alegre.

"Por más que no salgas electa, te llevás muchas cosas para la vida. Yo soy muy tímida y con esto traté de soltarme más y de a poco lo fui logrando, aunque me costó mucho"

Luján, por ejemplo, portaba consigo el sueño de su colegio, que en 2015 cumplió cincuenta años de existencia, y de sus padres, Irma Arroyo y Gustavo Rodríguez, su hermano Pedro (12), su abuela Julia Rodríguez y su tía Mariana Rodríguez. "No pensaba que iba a tener tanto apoyo de la gente y al llegar cada instancia todos iban a esperarme y a apoyarme, me mandaban mensajes o me llamaban y hasta el día de hoy siento que todos me siguen. También mi vida en el colegio cambió bastante. Yo era invisible y ahora que me hablen todos es increíble. El director me saluda: '¿Cómo estás, reina?'", cuenta Luján. Ella aprovecha los últimos instantes de una experiencia inolvidable para brindar un mensaje de esperanza. "Les digo a los jóvenes que luchen por sus sueños porque poco a poco se van cumpliendo los sueños. A esta edad no sabés si estás preparado o no y parecen difíciles de lograr las cosas porque no sabés bien qué hacer de tu vida, pero con trabajo duro y acompañamiento de la familia y los amigos todo se puede lograr", dice convencida.

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