La risa, remedio infalible para el dolor. O algo así. Les Luthiers prefirió madurar sus propios duelos puertas adentro, y dejar sobre el escenario sólo aquellas piezas magistrales del grupo, con el fin de hacer reír... al fin. Después del fin.

Anoche en el Orfeo no hubo, ni al principio ni al final de este estreno cordobés de Viejos hazmerreíres, referencia alguna a Daniel Rabinovich, el genial integrante del conjunto que falleció el viernes pasado.

Sí, junto al programa de mano, entregaron impresa la misma carta con la que lo despidieron en la cuenta oficial de Facebook del grupo esta semana, donde aseguraron que seguían porque así lo hubiera querido Daniel.


Fuente: Lavoz.com.ar

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