Con más de 20 años de carrera artística, la banda uruguaya No Te Va Gustar (NTVG) es una de las agrupaciones con mayor convocatoria de Sudamérica y una de las propuestas musicales más sólidas de Latinoamérica. El grupo conformado por Emiliano Brancciari, Diego Bartaburu, Martín Gil, Denis Ramos, Guzmán Silveira, Mauricio Ortiz, Pablo Coniberti, Francisco Nasser y Gonzalo Castex tocará en Salta para presentar su octavo trabajo discográfico denominado "El tiempo otra vez avanza".
El recital se realizará el 26 de este mes, a las 21, en el microestadio Delmi. Los socios del Club El Tribuno -comprando las entradas en Atípiko (Zuviría 408)- obtienen el beneficio de dos entradas al precio de una.

A la complejidad del tiempo, cuya naturaleza resulta ser una de las preocupaciones incesantes del ser humano, alude No Te Va Gustar desde el título de su álbum "El tiempo otra vez avanza". Y si como en el poema "Piedra de sol", de Octavio Paz, el tiempo es "un caminar de río que se curva, avanza, retrocede, da un rodeo y llega siempre", resulta lógico que dos décadas en el circuito de la música se basten para advertir que "puede ser suerte/ Tal vez no lo merezca el cantor/ Constantes pruebas de amor/ Inspira, siempre se siente/ Enciende como un fuego interior" ("Presente").
En una estación de la gira Norte Argentina 2016, desde la ciudad de Posadas (Misiones) Emiliano Brancciari, el líder de NTVG, echa una mirada sobre el hombro y analiza para El Tribuno cómo se vive puertas adentro aquello de alimentar un público heterogéneo, hacer arte con la melancolía lírica y la diversidad genérica como sustento y continuar produciendo éxitos.

¿En 20 años de carrera hay temas que han dejado atrás y canciones cuyas letras ya no los representan?

Sí, hay canciones que quizás ya no nos representan porque fueron escritas siendo adolescentes y quizá por eso nos cuesta interpretarlas; pero son pocas esas canciones y además todas se pueden adaptar y reinterpretar. Después de ocho discos está bueno también poder tocar cosas que son de otras épocas, aunque quizá tienen otro sentido del que tuvieron cuando las escribimos.

¿Cómo trabajan cada tema? ¿Rige la composición escrita a la musical o viceversa?

Con el tiempo esto ha ido variando. Entonces puede ser que primero se escriba una letra y después se le ponga la música o puede ser al revés: que se tenga la música y después se le agregue letra. También que surjan las dos cosas a la vez. En mi caso no tengo una fórmula porque pasa de distintas maneras. Cuando empecé, siempre venía la música primero, pero con el tiempo me he acostumbrado a trabajar de distintas maneras.

¿Cuál es la identidad del nuevo trabajo discográfico y cuáles son las innovaciones reconocibles en relación con los anteriores discos?

La particularidad de este disco es que lo grabamos tocando todos juntos, que es algo que hoy en día no se estila y mucho menos en un grupo tan numeroso. Entonces tiene eso: inmediatez y la banda sonando como suena en vivo, que para nosotros es importante y fue muy disfrutable. Esto se nota en el resultado, inclusive cuando después empezamos a instrumentar las canciones en vivo y ya era todo mucho más fácil porque veníamos más engrasados.

Las expectativas del éxito de un disco están depositadas en la respuesta del público ¿Qué reacciones están percibiendo entre los seguidores?

Este disco nos dio muchas alegrías. Hemos viajado por un montón de lugares para presentarlo, para defenderlo y desde que salió la gente nos hizo sentir que le gustaba las canciones, no había una gran diferencia entre las canciones de este disco y las que ya conocían de antes. Así es que para nosotros ya es un éxito.

¿Todavía hay nervios desenfrenados antes de salir al escenario?

Siempre hay nervios. No sé si como la primera vez, pero siempre hay nervios de que salga todo bien y de dar la mejor música posible. Después te relajás un poco con el primer bombazo de energía del público y la cosa cambia, pero siempre subir al escenario te da nervios.

¿Cuánto insume el proceso de elaboración de un disco de NTVG?

Generalmente grabamos cada dos años, pero esta vez como se nos agrandó el mundo y nos faltaban lugares donde llevar este disco, decidimos aplazarlo seis meses más. Ahora tenemos grabadas seis canciones para el disco que viene, que vamos a ir mostrando de acá hasta fin de año y el resto las vamos a grabar a principios del año próximo.

Un grupo de nueve integrantes que convive tanto tiempo entre sí ¿cómo maneja los encuentros y desencuentros?

El hecho de ser numeroso lo hace más fácil. Sí, porque la energía se dispersa un poco, tenés varias opciones, cuando nos vamos de gira te vas a comer con uno, te vas a pasear con otro, hacés diferentes cosas con diferentes compañeros, tenés afinidades con algunos para ciertas cosas y con otros para otras. Entonces, todo es más fácil. Si te cruzás con uno tenés ocho más para quedarte y ese malestar se esfuma.

Sos argentino, pero te fuiste a vivir con tu madre a Montevideo, donde se formó el germen del nuevo rock uruguayo. ¿Dónde sentís que está tu casa como dicen en el tema "Detrás del cerro"?

Siento las dos cosas. Está claro que estoy más cómodo viviendo en Uruguay, porque es un país más tranquilo, más pequeño, inclusive no vivo en Montevideo, vivo a 90 kilómetros, en Piriápolis, por eso la canción habla de los cerros literalmente, más allá de que no solo se puede entender en sentido literal la letra. Pero me siento cómodo en cualquiera de los dos países, porque nací en uno y el otro me adoptó.

¿Cómo ves a tus colegas músicos uruguayos y argentinos?


Los artistas uruguayos están haciendo muy bien las cosas, más allá de que no hay muchos lugares donde mostrarlo, porque es un país pequeño con un mercado muy pequeño. Las bandas que han salido lo hacen muy bien y las que no salen también, más allá de que no puedan vivir de la música. Los artistas no buscamos ni ser famosos ni cobrar plata, sino hacer arte y eso se termina notando. En Argentina se está dando un recambio generacional y es lógico. Muchos artistas y bandas importantes dejaron de tocar o se separaron, así es que vienen muchos artistas por detrás, intentando llenar esos huecos; pero yo sigo escuchando las bandas que más me gustan que son con las que crecí, Soda Stereo, los Redondos, yo que sé... y las que siguen tocando casi todas son amigas. Por ejemplo, Las Pelotas me encanta; pero de lo nuevo no conozco demasiado.

Una vez declaraste que hay un momento que la banda deja de ser egoísta y piensa en el público, el show; pero que para los discos siempre piensan en ustedes, más allá de lo que les importe a los productores, a los sellos discográficos y al mercado. ¿Lo seguís sosteniendo?

Sí porque nosotros no tenemos ningún sello ni ningún productor que nos diga nada, porque somos una banda independiente. Más allá de que nos asociemos a diferentes medios para la distribución, nosotros somos los dueños de nuestro arte y de nuestros masters y no tenemos que dar explicaciones a nadie e intentamos pensar en nuestro gusto. Por ahí es imposible saber el gusto de la gente, entonces intentar buscar eso sería una lucha en vano. Tratamos de ser felices con lo que hacemos y cuando hacemos los shows sabemos que ahí es 50 y 50, que la tenemos que pasar bien nosotros, que la tiene que pasar bien la gente y por eso tratamos de tocar lo que la gente quiere escuchar.

En el año que No Te Va Gustar se consagró entre el público argentino en el Pepsi Music 2006 con el lanzamiento de su cuarto disco "Todo es tan inflamable", Mateo Moreno y Pablo Abdala, bajista y baterista de la banda respectivamente, decidieron dejar el grupo.

¿Cómo analizás un momento fuerte para NTVG como la partida de Abdala y Moreno?

Cuando se fueron dos miembros fundadores, para nosotros fue un golpe duro; pero después nos dimos vuelta el resto, los que quedamos, para seguir tocando y, al mismo tiempo, terminó siendo productivo porque se renovaron las energías. Vino gente y la banda tomó otro rumbo y está bien también porque terminó siendo productivo porque cada uno hizo lo que quiso. Ellos siguieron otro camino, seguimos siendo amigos y me parece que eso está bueno.

Parafraseando el tema de este disco, "Alba", a esta altura ¿a quién no te importa si le agradás?

Obviamente me interesa la gente que quiero y me quiere sobre todas las cosas y también el público, porque somos muy respetuosos de la gente que nos sigue y nos importa agradarles.

¿Con la fusión de géneros buscan apuntar hacia un público heterogéneo o esta surge naturalmente?

Primero que nada esto ocurre porque nos gusta mucha música. Escuchamos rock clásico, folclore y tango. Hay un par de cosas no más que no nos motivan. Más allá de ser una banda de rock nos gusta divertirnos con otros géneros, probar otras cosas, incluso somos nueve músicos con diferentes gustos musicales y tenemos que ser felices todos. Así cada uno aporta desde su lugar; pero esto tiene que ver con que nos gusta mucha música y siempre la tratamos de llevar a la banda.

El nombre de ustedes es muy particular y hasta contradice la ley de la PNL que dice que no se enuncia en negativo. ¿De dónde surgió?

El nombre sale de una broma teníamos 16 años y cuando armamos el grupo elegimos un nombre y se lo dijimos al baterista y él lo rechazó. Yo le comenté que "sabía que no te va a gustar" y él pensó que era el nuevo nombre de la banda.


¿Cómo es el show que traerán?

Es un show bastante largo, que dura más de dos horas, y la base son los clásicos del grupo. Después vamos a tocar canciones del último disco y otras más viejas que no tocamos hace rato y que por la cantidad de discos que tenemos suelen quedar afuera de los recitales.

¿Les gusta venir a Salta?

Sí, la disfrutamos mucho, incluso si tenemos la posibilidad de quedarnos un día más se pasea porque es un lugar muy lindo para ir, aunque ahora no será posible porque tocamos el 26 y el 27 ya tenemos que estar en Tucumán.


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