Cristina Laspiur (51), la Moro, en cada diálogo que emprende deja traslucir de a ratos una sonrisa, radiante y sincera, de esas que bastan para mudar un día infausto. Mientras acompaña los preparativos de la gira "Nocheros, 30 años" -cuyo recital inaugural se realizará en el microestadio Delmi este viernes a las 22-, se da un tiempo para una entrevista con El Tribuno. Deplazarse al pasado, a una trayectoria tantas veces revisitada, no la impacienta, al contrario; ella dota de renovado brillo a cada anécdota. "No me canso de contar la misma historia porque nos ponemos más grandes y nos encantan los recuerdos, son como viajes", comenta, dulcemente, y vuelve entonces a sus "trece o catorce años", a la parroquia Santa Teresa, ubicada en Florida y Tucumán, cuando la solemnidad de los coros religiosos iba cediendo ante los acordes festivos de la Misa Criolla y los villancicos con flamantes arreglos.

"Faltaba quien nos acompañara con el charango y una primera guitarra. Entonces Martín Royano, un amigo, invitó a Kike y a Mario", inicia la Moro. Así fue como conoció al hombre con quien tendría cuatro hijos: Jimena (30), integrante del dúo Son Ellas; Álvaro (29), segunda voz de Los Nocheros; Augusto (28), miembro de la banda de reggae Abuelo Mono; y Lautaro (25), operador de radio; y una vida de éxito. "Me gusta la palabra éxito, que no tiene que ver con la plata ni con la fama, sino con un decir vivo feliz", diferencia la Moro hoy.

Dicen que el arte de hacer música es un ejercicio de artesano: una mano que trabaja incansablemente cada jornada y un oficio que se cultiva con temple. La Moro tiene alma de música; es la poeta o cancionista detrás de varios de los éxitos de Los Nocheros. Pero, desmitificando los murmullos de las musas, aclara que para ella primero está la estética y en segundo lugar el mensaje.

"La inspiración es muy importante. La buscamos en las personas, en la luna y en la tierra de uno... Con la academia de la escritura se nos hace fácil decir algo que es tan intangible y (la magia) es poder hacerlo entrar en una cuadratura de tantos versos y en una canción de tres minutos contar una historia de principio a fin", define.

¿Cuál es tu canción favorita entre las que compusiste para Los Nocheros?
Siempre nombro "Me enamoré de una zamba", porque es mi primera canción. Hacer una zamba es lo más difícil, más que una balada... o a mí me parece que lo es. La nombro porque todo lo que vi lo pude traducir a una canción. Esas figuras que puse en la canción pudieron traducir el paisaje como lo había vivido y sentido. Pero me gustan todas las que se difundieron, porque si a la canción no la siento terminada directamente no la muestro.

La canción es un dispositivo hecho de sonidos y palabras que puede alcanzar las fibras más íntimas del espíritu... De todo esto ¿qué te devuelve el público?
Es una de las cosas más gratas. Me pasa con Los Nocheros. Hay gente que no sabe que escribo, pero sí que soy la esposa de Mario y me comentan que con un tema se enamoraron, que con otro se casaron... es una dicha...

¿Cómo llegaste a congeniar tus proyectos artísticos con la maternidad y la familia?
Mirá, por ahí esto que diré suene increíble, pero es la verdad. Los proyectos míos siempre nacen de las ideas de Mario. Él es el que nos insta a todos. "Sabés, Negra, tenés que hacer un programa de radio, o por qué no hacés un tango, por qué no te gusta la televisión" (porque yo soy reacia a las cámaras, a la exposición en realidad). En ese aspecto yo no tengo ningún problema porque él es el primero que siempre me está pinchando, pero aunque yo digo sí a cosas que se me ofrecen -porque gracias a Dios, gracias a Los Nocheros y por esta cercanía, siempre hay alguien que está queriéndome tener cerca- como hacer un programa ("Folclaro"), yo todavía me doy el gusto de elegir. Porque ante todo me gusta estar en mi casa y ser mamá, ser amiga. Yo se lo debo todo a Mario, las mejores idea son de él.

En tiempos del amor líquido, ¿cómo te mantenés enamorada de tu marido por treinta y siete años?

Es verdad. ¿Pero sabés por qué yo defiendo mucho mi matrimonio y este enamoramiento que tenemos con Mario? Simplemente porque existe. Si yo tuviera que forzarlo para seguir al lado de Los Nocheros, forzarlo para tener la casa o el auto que tengo, forzarlo para no estar lejos de mis hijos, ahí no me gustaría y creo que preferiría prescindir de todo eso, antes de estar al lado de alguien al que no quiero. Y entonces, no estoy apoyando a los que se separan, ni los estoy juzgando ni nada, pero las situaciones son distintas en cada persona y a veces vos decís: "Estoy muchos años al lado de esta persona, pero no me lleva a ningún lado o no me quiere". Crisis, peleas, discusiones hemos pasado con Mario, pero siempre he puesto en la balanza y, queriendo ser honesta, dije: "A ver, peleo todos los días"; ¡pero cuánto más lo amo!" y siempre me pesa más que a su lado soy feliz.

¿Cómo recibiste la doble noticia de la partida de Jorge Rojas y la incorporación de Álvaro a Los Nocheros?

¡Lo de Álvaro fue tan abrupto! Fue así: un día vuelve Mario de viaje y me dice: "Vidita, ¿sabés que se va Rojas?". "¡¡¡Qué!!!". Y yo sentí que no entendía lo que él iba diciendo. "¿Cómo?". Y él: "Sí, pero entra el Álvaro". "¡¡¡Cómo!!!". En diez segundos me dio las dos noticias, que si no las hubiera dado tan seguiditas yo también capaz que me pasaba preocupaba y llorando unos cuantos días hasta que se resolviera. "¿Y vos lo has sentido cantar?", era la pregunta que nos hacíamos todos. Él era alumno de la academia Nueva Era (de Valeria Lynch) y acababa de hacer una gira con ellos por la costa. Kike ni Rubén lo habían escuchado nunca, porque era un cantor de guitarreadas, y yo pensaba que era chico (tenía 18 años) y cómo iba a hacer para llevar esta vida que no es para todos, porque no es cantar nada más, sino cuidarse porque capaz que Álvaro quería ir a un boliche y no iba a poder; pero aceptó y lo tenés allá, ya once años creo que van.

¿Es más difícil para la mujer abrirse un lugar en el cancionero popular?

A la mujer como que le cuesta más todo en todos los ámbitos. Porque el hombre cuando se dedica a una cosa, se dedica a esa cosa, y las mujeres tenemos que estar más repartidas en todo. Si me voy al cerro y me llevo la guitarra y me quedo un mes, estoy segura de que voy a hacer lindísimas composiciones; pero si me quedo en casa y estoy escribiendo ya digo: "Uy, ya es hora de cocinar", o "Uy, tengo que llevar al médico al otro"... estamos más dispersas para lo que queremos hacer. Pero también está lo otro: el 90% de los seguidores de la música son mujeres. Y las mujeres siguen a los varones, ¿que no? No van los varones masivamente a ver a mujeres por hermoso que canten. Seguimos siendo las mujeres las que apoyamos a las mujeres. Por eso cuando canta una mujer en el escenario siento orgullo.

Su ojo tan riguroso para el detalle y su capacidad de compendiar una historia en un puñado de estrofas la convierten, además, en una analista y difusora calificada del folclore. Por ello relanzará en agosto "Folclaro", por la página web y radio on line Escuche Salta.

¿Cómo ves a los grupos emergentes del folclore actual?

Hay muchos por nombrar, y ojalá que todo el mundo les abra la puerta, así como lo hicieron con Los Nocheros. Algunos que vienen de larga data: Gauchos de Acero, David Leiva, Gabriel Morales, Laura Serrano -que dedicó su vida a enseñar música, pero es una cantora que no podemos dejar de escucharla-, Melania Pérez, Vanesa Paz y hay otros 70 a los que amo y apoyo. Todos cantan, se preparan, tienen talento y a veces la gente no siempre llega a apoyar masivamente a todos. Pero yo digo: no se pierdan la oportunidad de escuchar, no se queden con: "Me dijeron que aquella chica no canta bien y por eso no voy". El cantor lo único que hace es traerte un buen rato, no tiene por qué ser tratado de manera indiferente o maltratado porque un cantor no le hace mal a nadie. Entonces puede sacarte en dos horas de show de un momento triste, o de tu dolor o de tu enfermedad. Ese es el valor que tiene el artista para la gente, y la gente le tiene que dar esa oportunidad para que no se canse, porque hacer música y escucharla es lo mejor que le puede pasar a una persona.

El no acompañar a los artistas nuestros tal vez parta de que se pierde la trama referencial de la salteñidad, una misión que asumiste con "Folclaro"...

Yo estoy comprometida y obligada a conocerlos a todos. Por eso insisto en que los artistas tienen que ser apoyados y comprendidos, porque un pintor o una pintora que hacen una exposición cuánto esfuerzo y cuántos años habrán estado para hacer eso y que no vaya nadie a visitar la muestra... y no importa si no entiendo de pintura, yo voy igual. Me guardo para mí el esto no me gusta y esto sí, o el lo compro o no lo compro; pero es muy bueno para el ego. ¿El artista dónde va a guardar esos cuadros? ¿Qué hacemos con las canciones si no hay nadie que las reciba?

¿Después de treinta años, qué es esa renovación del folclore que despertaron Los Nocheros?

Esto que despertaron Los Nocheros no se tiene que acabar más. Nunca más tiene que haber un hueco, una brecha tan grande como la que hubo en los 80, por ejemplo, que fue cuando Los Nocheros extendieron un puente y a partir de ahí se generó una mirada positiva hacia el folclore. Ahora los papás quieren que sus hijos canten, mientras que en la época mía los papás le hacían la cruz: "No, qué vas a andar guitarreando, volviendo tarde, tomando", pero a partir de Los Nocheros muchos les dan una buena oportunidad a sus hijos, porque ahora un chico hasta para cantar una zamba o una chacarera debe prepararse, ir a una escuela de música, ir al profesor, cuidarse la garganta. Debe tocar el instrumento con música, ya los orejeros como nosotros tenemos nuestro techo. Ahora los chicos -que son académicos- deben prolongar esto por siempre, la música argentina es tan hermosa que debe sobrevivir por siempre...


¿Cuál fue el secreto de que Los Nocheros pudieran estar tanto tiempo en mutua compañía?

Creo que hay una predisposición en ellos de respetarse, acompañarse y entenderse uno con el otro. La convivencia es muy difícil y en estos 30 años habrán pasado 28 años juntos, más que con las propias familias que hemos pasado necesidades afectivas por las faltas para una fecha especial como un cumpleaños o un Día de la Madre, que son importantes para todos, y tener que sobrellevarlo sin caprichos. Pero sí es un ejemplo cómo se han sabido acompañar todo este tiempo. Ellos se quieren mucho. Hemos quedado el 75% familia de sangre y el otro 25% que en cualquier momento nos ponemos el apellido Ehizaguirre por tanta afinidad que tenemos.
Se han dado muchas cosas: el acompañamiento de la familia, sus voces increíbles, la televisión y la estrella y la huella clara que los hace conocer por dónde seguir, la bondad de Dios... todo suma para que esto al cabo de 30 años sea una fies ta.


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