En el nuevo filme protagonizado por Oscar Martínez, "El ciudadano ilustre", el actor interpreta a un escritor premio Nobel que, tras vivir décadas en Europa, regresa a Salas, su pueblo natal.
Se estrenará el 8 de septiembre en todo el país y competirá por el León de Oro en el Festival de Venecia. Antes de eso, el actor dialogó con El Tribuno.

El escritor que encarnás dice verdades y se gana enemigos, ¿es ese el rol del artista?
No creo que el rol de artista sea el de ganarse enemigos. En general, trabaja para todo lo contrario. Hay artistas más corrosivos, cuestionadores, antisociales. Y otros que trabajan más para el gusto general y para el establishment. Mi personaje es contradictorio, tiene un discurso muy duro y áspero cuando recibe el premio Nobel, casi insultante. Pero está ahí. Hay otros escritores que, pensando como piensa él, no van a recibir el premio. Y lo mismo le pasa con su pueblo. Es su cuna, su patria chica y toda su literatura se nutre de ese pueblo. Escapar de ahí es lo que le permite construirse como persona y como escritor. Por eso mismo también odia ese lugar.

Como lector, ¿solés imaginarte personajes que no han sido filmados?
Sí, creo que eso es inherente a todo lector. El lector de novela difícilmente no lo imagine. No con la precisión de una película, pero sí imagina los rostros, las atmósferas, los lugares en los que transcurre la acción. Nosotros más porque de eso vivimos y en este trabajo hemos adiestrado nuestra imaginación para eso. Probablemente yo lo haga con más detallismo que el de un lector común. Me sale solo eso. Claro que imagino.

Este es un film que, por momentos, roza la incomodidad...
Lo que importa a la hora de ver la película es que es una metáfora incómoda de la Argentina. Es un espejo de una sucesión de cosas que yo particularmente abomino de la Argentina: desde la avivada del chofer que toma un camino que no conoce nadie hasta el intendente, la utilización que hacen de él, el fanatismo. También, la docilidad encarnada como nadie en el personaje de Andrea Frigerio, la docilidad del pueblo que se resigna a ser gobernado por ese señor. La destrucción del ídolo, una cosa muy argentina: primero ponerlo en un lugar y después por lo mismo destruirlo. El resentimiento, que está en nuestra cultura, que para bien o para mal está expresado en el tango que es nuestro mayor producto cultural. También el personaje de Antonio (Dady Brieva), el sometimiento de todos, incluido el de mi propio personaje que tiene que ir a un cabaret inmundo. En fin, todo un catálogo. Es una película incómoda, con una mirada muy crítica del país.
Se hablaba de un acto de "justicia", por darle el Nobel a tu personaje, premio que nunca obtuvo Borges.
Sí. Borges era estigmatizado por ser europeizante o por escribir muy bien y ser admirado por los europeos. Sufrió encarnizadamente su condición de argentino. Todo eso está en la película. Mucha gente se va a reír y a identificar y a otra le va a resultar incómoda. O por lo menos, va a ser objeto de debate.

En este sentido, Daniel se plantea como un hombre de élite
Sí, Daniel tiene una mirada elitista, les guste o no les guste. Porque tiene la cabeza, porque conoce el mundo, ha viajado, estudiado, vivió en Inglaterra, Alemania y ahora en Barcelona, es una celebridad mundial. Ojalá ocurra que le gente de esos pueblos vaya a ver esta película.

Revancha por Borges

Según Mariano Cohn y Gastón Duprat, productores y directores del filme, la película pone en escena varios debates vivos en la Argentina y en el mundo. Uno de ellos es el rechazo a la mirada externa y crítica que representa el protagonista, un escritor exiliado hace décadas en Europa, frente a la defensa nacionalista de sus coterráneos. La vida apacible, la exaltación de lo propio y la mirada campechana son un estilo de vida aceptable en un pueblo de provincia, pero para este escritor cosmopolita suponen la negación de una sociedad a cualquier idea de progreso”, aseguran.

Y agregan: “A este conflicto se suma una suerte de herida abierta en el orgullo argentino por ser un país con grandes escritores, pero sin un Nobel de literatura, tema que la película retoma saldando esa falta con el protagonista, que sí obtiene el galardón que se le negó a Jorge Luis Borges”.


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