El talento de Salta se recicla, se renueva y florece como los lapachos en agosto. Organizado por un equipo que lidera Fernanda Salas, se hizo el sábado por la noche el Primer Slam Salteño de Poesía Oral en La Musa, Esteco 117, donde se congregaron a despuntar el arte 23 escritores que se disputaron la Copa Ginebra. Las reglas del slam fueron simples: texto propio, lectura de pie y sin accesorios, en 3 minutos 20 segundos. "Teníamos gran expectativa y el slam superó lo esperado con 23 participantes. Un éxito total esta movida artística sin fines de lucro", comentó Fernanda Salas.

El jurado, compuesto por los escritores Daniel Medina, Susana Rodríguez y Elvio Rearte, terminó entregando el primer premio a Fernanda Álvarez Chamale; el segundo a Mario Flores, de Tartagal; y el tercero a Juanito Vilariño. Hubo brindis y festejos por tanta letra dicha y oída. Salas agradeció "a toda la gente que se acercó. Vamos a seguir moviendo las letras porque creemos que lo que amamos es el motor que desencadena cosas grandiosas".

Fernanda Álvarez Chamale, licenciada en Letras, ganadora del Primer Slam de Poesía Oral, le contó a El Tribuno: "Me enteré a través del Face y me anoté. Elegí dos textos: 'Algo más que el deseo de mi concha', que es básicamente un texto de amor que insinúa o incita a salirse de la acción erótica narcisista y a procurar verdaderos encuentros con el otro; y 'La cosa es así', un texto que escribí a propósito del slam porque tiene intervenciones dialógicas y eso le da muchos matices a la lectura.

Trata de cómo resolver la soledad los domingos". "Fue muy divertido y por lo divertido resultó conmovedor. Estas movidas de la cultura de Salta, por un lado no son lucrativas y por otro convocan a la gente no canonizada dentro de la escritura salteña y eso es muy interesante. Veo una generación nueva y talentosa que toma el arte y la escritura como un trabajo, con profesionalismo aunque no siempre sea remunerado", dijo la ganadora.

La cosa es así (fragmento)

Este es un fragmento del texto con el que Fernanda Álvarez Chamale se llevó el primer premio:
“Un día te despertás encima de tu saliva y los sueños que soñaste durante la noche se hicieron bolitas en la garganta, fueguitos en las encías. Tenés gusto a mierda en la boca, gusto a avión estrellado sobre la frente, a palabras tabuco, cuchitriles, acres, a leche agria y caliente. Tu estómago es la cárcel de millones de parásitos abandonados a la intemperie de una pregunta infeliz. Te tocás la cabeza para encontrar el fuelle por donde las ideas vinieron a pasarte el tren encima, pero sin éxito, te echas agua en la cara, a ver si algo te refresca los colores rojos instalados como chips por aliens minuciosos. Te tocan el timbre del portero.
-Empanaditas, tamales.
-No señora, gracias.
-Están ricas.
-Sí señora, gracias, pero no.
... No quiero leerte mi glosario de domingo. Quiero decirte, bajito, la cosa es así: vos te despertás, de pronto, y el apagón...
-Hemos venido a anunciarle la propuesta que Dios tiene para usted.
-Gracias, pero estoy muy ocupada.
-Dios le tiene preparada una buena noticia señora, ¿usted quiere ser feliz?
-Bueno, sí, quiero, pero ahora no tengo tiempo.
Te despertás del miércoles y del domingo, casi lo mismo. Tejés con tus manos los quehaceres temporales de la casa. Casi como que sentís que fuiste hecha para ser la amadora de ese espacio que tan absurda y curiosamente te cobija. Ama de casa. Qué linda. Te ponés furiosa de contenta. Furiosamente alegre. Tu estómago no sabe este lenguaje y sus parásitos son pájaros en la ventana allá lejos. No te caigas del espanto de la soledad en la frente. La espalda tiene recursos amatorios sorprendentes. La cosa es así: un día te levantás y hacés que algo de todo eso que te abraza, sea posible.


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