Estas vacaciones el Museo de Arqueología de Alta Montaña (Mitre 77) pensó en un público destinatario: los niños. Haciendo hincapié en el valor educativo del MAAM, para nada reñido con la actividad lúdica, se organizó la visita guiada "Exploradores del pasado", que se realizará el 19 y 26 de este mes.

Un arqueólogo del museo, ataviado al estilo de Indiana Jones con sombrero de fieltro, chaqueta cazadora de cuero y linterna, será durante una hora el conductor de los pequeños visitantes por una travesía que incluirá la colección del Llullaillaco y la capacocha.

Además introducirá al público en los rudimentos de la profesión.
"A los niños les gusta el que un arqueólogo, además de un científico, sea un aventurero. El arqueólogo de alta montaña se relaciona con los paisajes andinos, con las montañas sagradas, y ese hecho de ser un poco como Indiana Jones, saber cómo explora y cómo llega a ver y descubrir atrapa mucho a los chicos", detalló Gabriela Recagno, directora del MAAM.

Añadió que para esta actividad diseñaron un folleto, la primera comunicación gráfica destinada al lector infantil desde 2004, cuando se creó el MAAM para conservar a los tres niños incas hallados en 1999 en la cima del Llullaillaco. El encargado de las ilustraciones fue Andrés Sierra y los textos pertenecen a Fernanda Zigarán y Fernanda Gamarra.

Consultada acerca del resultado de la primera experiencia de "Exploradores...", efectuada el martes 12, Recagno definió: "Ellos se van con una idea de apropiación de la historia que es de todos, de los salteños y de los argentinos. Entonces esto tiene un doble objetivo: contener a la primera infancia y llegar a la cultura a través de la formación de la identidad". Los cupos son limitados a 40 participantes. Los niños de 5 a 12 años deben anotarse el próximo martes, de 11 a 19.30, llamando al (387) 4370592.
"Un museo lleno de visitantes es un museo que goza de buena salud", sentenció el pionero de la biología de la conservación Sidney Dillon Ripley. Y el MAAM trabaja en la inclusión de las nuevas generaciones, principalmente porque cree en que ellas replicarán lo aprendido es sus hogares.

"Hemos logrado algo extraño porque no hay una cultura de museo en la Argentina. Los niños primero vienen como parte de una currícula escolar y luego vuelven con su familia, y es un honor recibir a la familia traída por los chicos", concluyó Recagno.







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