Se ríe y hace reír. Mucho. En los escenarios y en la vida. Es que esa, dice, es su manera de encarar los días. Risueña y enamorada, Florencia Peña se dejó seducir por Salta y hoy es casi una salteña más. "¡Hasta no tener un cerro no paro! Quiero uno que lleve mi nombre, también quiero ser tapa de empanadas. Esos son mis dos objetivos a corto plazo", dice entre las carcajadas que se repiten durante la entrevista con El Tribuno.
Vino a contar que mañana sube a las tablas del Teatro del Huerto junto al Puma Goity para presentar "Se quieren... mucho, poquito, nada...", una comedia también de enamorados, con todas las vicisitudes que pueden atravesar los matrimonios. La función será a las 22, en Pueyrredón 175. Las entradas están a la venta y hay promoción de dos por uno con Club El Tribuno.
También contó cómo son sus días en "la linda" y cuáles son algunos de sus planes para los próximos meses. Quiere hacer teatro en Salta, con artistas salteños, formar una familia y seguir disfrutando de la calma de una provincia que la ha encantado con su paz y su gente.


Contanos sobre "Se quieren... mucho, poquito, nada...", la obra con la que volvés a pisar escenario salteño mañana a la noche, en el Teatro del Huerto...

"Se quieren..." es una obra muy divertida que hacemos con el Puma Goity que es un actor con el que he compartido mucho escenario y muchas series de televisión y a quien quiero y admiro mucho, así que siempre es lindo trabajar con él. Es una comedia, comedia, comedia, comedia, comedia pura. Tiene un par de canciones. Se trata de un matrimonio que canta, que tiene supuestamente grandes hits y que se sienta en un programa de tele a contar cómo nacen estos hits y lo que cuentan no tiene nada que ver con lo que pasó en realidad. Lo gracioso es cómo ellos llegan a componerlos, cómo se pelean y tienen los problemas que tiene cualquier pareja.

El Puma y vos son muy graciosos y con una personalidad muy fuerte. ¿Cómo congenian?

Somos dos escorpianos muy parecidos en la manera que tenemos de ver el humor y de laburar. Los dos somos muy laburantes y hace mucho lo hacemos, entonces tenemos una cosa de mucho respeto por nuestro trabajo y de mucha pasión, así que nos llevamos muy bien. Estoy muy acostumbrada a trabajar con hombres fuertes: muchos años con Francella, con Marley... y la verdad es que con mis compañeros varones siempre me llevo bien.

¿También estás por hacer una tira televisiva con el Puma Goity?

No es una tira. Hicimos una miniserie con un español que se llama Willy Toledo, quien hizo una película que se llama Crimen Ferpecto. El elenco es divino: Verónica Llinás, el Puma, Luis Ziembrowski, Julieta Zylberberg, con humor negro y muy graciosa. En octubre comenzamos a filmar la segunda temporada. Los proyectos que son de poco tiempo los agarro, porque sé que no me insumen todo el año. Si me pongo a hacer una tira estoy todos los días metida en un estudio y no me puedo venir a Salta.

Y siempre te divertís...

Sí, la verdad que sí. Soy como una niña cuando actúo. Me conecto con lo lúdico siempre. Sobretodo cuando hacés humor, salir a jugar es algo que la gente te lo agradece mucho porque cuando vos disfrutás, el espectador también disfruta.

¿El humor es el género que más te seduce?

Me encanta hacer humor porque también vivo la vida con mucho humor. Poder relacionarme con el mundo desde el humor es algo que me da mucha satisfacción, pero no es lo único. Me gusta también el drama. Obviamente que si vas a hacer una obra de teatro de miércoles a domingo está bueno poder hacer reír, es muy catártica la risa.

El teatro tiene eso de lo emocional siempre muy a flor de piel...

Sí, es cierto, además es muy directo porque, por ejemplo, cuando hacés tele no sabés lo que va a hacer reír de lo que estás haciendo. El aquí y ahora que tiene el teatro, esa acción-reacción, hace que vos inmediatamente sepas que está causando gracia. Es un poco como cuando vas a la cancha y ves que los jugadores se incentivan con la hinchada. Es lo mismo. Cuando vos ves que la gente se ríe con lo que hacés, eso te genera como una adrenalina especial...

Y no es fácil hacer reír...

No. Siempre digo que hacer reír es como saber cantar, es un don. No podés levantarte a la mañana y decir "hoy voy a hacer reír, voy a ser graciosa". Ser gracioso es algo que ni siquiera uno lo puede decidir. Yo empecé a darme cuenta que era graciosa cuando ví que había gente que se reía con lo que yo hacía, pero no fue una decisión que tomé. Lo que me pasó es que sí empecé a observar la situación y a ser conciente de que algo de lo que yo hacía provocaba eso. Entonces ahí comencé a investigar un poco para ver cómo es que yo tenía esa posibilidad de que otra gente se ría. Y eso se dio mucho antes de "Poné a Francella", que fue lo que primero la gente vió más de mí, en relación al humor. Antes hacía un programa que se llamaba "Chabonas", que producía Jorge Guinzburg, con algunas mujeres que hoy son algunas de quienes más hacen reír como Jorgelina Aruzzi, Paola Barrientos, Eugenia Guerty, Lidia Catalano, Mariana Briski. Eramos todas mujeres que incluso hacíamos el papel de hombres y ahí comencé a darme cuenta de que funcionaba.


¿Casados con Hijos de alguna manera fue la consagración de esto que nos contás?

Para mí no. Casados con Hijos es un programa que a mí me gustó mucho hacer, pero que se eternizó porque hace once años que se repite. Tengo la suerte de haber hecho muchos personajes muy recordados: Sambucetti, la sirvienta paraguaya con el Puma Goity, la niñera, las cosas que hice con Marley y ni hablar Moni, de Casados con Hijos. Pero bueno, eso es algo contra lo que no me puedo pelear porque nos excedió a todos. No hay antecedentes en Argentina de que un programa se repita once años y esos once años mida y que la gente te agradezca que esté al aire. Eso quiere decir que está faltando algo nuevo. No sé por qué no lo hacemos. No digo Casados, sino una nueva comedia que genere lo que esto genera, con ese humor.

Volviendo al teatro, ¿qué pensás de esta división en el concepto entre el teatro independiente y el más taquillero?

Para mí el teatro es teatro. Siempre el hecho artístico para mí está por encima de todo lo demás: si sos conocido, si no lo sos, si sos under o no. Después hay teatro bueno y teatro malo. Hay teatro muy bueno comercial y muy malo independiente y hay teatro muy bueno independiente y muy malo comercial. El hecho artístico en sí mismo es algo que luego el espectador desmenuza. Cuando hago algo intento que sea lo mejor posible, a veces me sale mejor y a veces peor. Eso tiene el teatro...

Es una magia...

Es una magia... Como un camino que iniciás y no sabés dónde va a desembocar. Por otro lado el resultado final no te pertenece, ni siquiera en lo artístico. Haciendo lo mismo nunca es igual, las fórmulas no existen. Y hay teatro que te deja con la sensación de "¡que bueno, la pasé bomba!" y teatro que te deja pensando. Yo intento sumar todas las patas: que funcione, que la gente venga, que la pase bien, que la deje pensando...

Pasando a un plano más personal, estás muy enganchada con Salta, ¿no?

Sí, muy. Hay muchos motivos (se ríe). ¡Hasta no tener un cerro no paro! Quiero un cerro con mi nombre, también quiero ser tapa de empanadas. Esos son mis dos objetivos más a corto plazo. Lo tengo que conseguir... (sigue la risa)

¿Qué es lo que más te gusta o disfrutás de Salta?

Me gusta la calidad de vida que tiene Salta, me gusta su geografía, me gusta su gente, me gusta que duerman la siesta aunque a veces me quiero morir cuando veo que está todo cerrado de una a cinco (se ríe). Pero hay calidad de vida, se vive mejor, se vive con menos estrés. A mí me encanta Buenos Aires y soy muy porteña pero hay algo de ese estrés y de la rapidez con la que se vive que... llego acá y bajo mucho los decibeles, incluso haciendo la misma vida que hago allá. Ahora estoy armando una obra para hacer con salteños... Tengo un poco la vida que también tengo allá, pero acá es mucho más tranquilo todo.

Contanos sobre la obra de teatro con elenco salteño...

Junto al productor Guillermo Clasadonte estamos armando una obra que va a ser como un recorrido por mi carrera artística, con humor, contando mi vida. Y con muchas canciones, así que vamos a tener muchos bailarines y músicos salteños. Me gusta la idea de que sea una temporada en Salta, uniendo el talento salteño con lo que tengo para contar.

Eso habla de tu generosidad como artista. No hemos visto a muchas personalidades que desarrollen proyectos acá...

Sí, me gusta. Me parece que Salta tiene mucho talento y hay que generar los espacios. Por ahí lo que yo tengo es que soy conocida a nivel nacional y eso me abre puertas y me gusta trabajar con la gente de acá. El año pasado trabajando en Canal 9 la pasé tan bien y conocí gente tan linda... fui muy feliz haciéndolo. Encontrarme con el talento de la gente, que venía de todo el norte y del interior de Salta. Me emocioné, me reí, hice amigos. Creo que eso es parte de vivir en un lugar también. Más allá de mi casa, mi novio que obviamente fue el puntapié inicial, estoy comenzando a encontrar mi lugar acá.

Y ya estás más acá que allá...

Depende... Tengo mis dos hijos allá. Entonces vamos, venimos, cuando puedo los traigo, sino se quedan con su papá y mi vida es un poquito caótica, pero no deja de ser muy divertida y la vida que elijo. Obviamente económicamente me conviene Buenos Aires, pero yo soy feliz acá. Allá también, pero en este momento estoy siendo muy feliz en Salta y estoy como respetando eso.

Y explotando tu creatividad...

Sí, totalmente. Salta me pone creativa y se me ocurren muchos proyectos y muchas cosas por hacer. Cuando estás en un lugar más chico todo es como más amoroso, aún las cosas que no están tan buenas. Por ejemplo, las críticas son siempre mucho más amorosas que en la selva de nuestro Buenos Aires que a veces se pone un poco hostil.


¿Estás muy enfocada en el ahora o te puedo preguntar cómo te ves en unos años?

Lo mejor que te puede pasar es vivir el aquí y ahora porque la verdad es que lo que nos va a pasar no lo sabemos. Cuanto más disfrutás del ahora, mejor vivís. Poder soltar lo que pasó y al futuro armarlo pero sabiendo que es algo que no nos pertenece porque no sabés qué va a pasar. Igual a mí me gusta tener proyectos. Mi proyecto más importante en este momento es formar una familia con Ramiro (Ponce de León) y tener la vida que tenemos pero quizás un poquito más ordenada que ahora (se ríe).




Dos por uno con Club El Tribuno

Para los socios de Club El Tribuno hay una promoción especial para ver "Se quieren... mucho, poquito, nada...": dos entradas al valor de una en la boletería del Teatro del Huerto (Pueyrredón 175). Suscribirte a Club El Tribuno es muy fácil. Con un simple llamado al 0810-122-0172 o llenando un formulario en la página web www.clubeltribuno. com.ar. Además podrás elegir los días que quieras recibir el diario.

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