La historia de la literatura argentina es impensable sin una historia de las traducciones de las que se fue nutriendo. Así lo aseveró Ricardo Piglia, reconocido narrador, crítico literario y guionista. Y afirmó además que, en las traducciones, la narración sobrevive a lo puramente verbal. "La historia, la emoción, quedan. Es un aspecto democratizador de las novelas. Las novelas son traducibles", sostuvo el autor de "Plata quemada".

Convencidos de que el espíritu de una buena narración es insoslayable, el sello Oedipus Editoria eligió por segunda vez una novela de la escritora salteña Liliana Bellone para traducirla al italiano. Se trata de "Frammenti di un secolo" ("Fragmentos de siglo", 1999), que este mes se presentará Roma, Cosenza y Salerno.

Ambientada en los años 70, la novela de Bellone narra las experiencias de un grupo de alumnos universitarios y su profesor (construcción ficcional del profesor Carlos Rafael Giordano, quien diera clases de literatura argentina y crítica literaria en la carrera de Letras de la UNSa entre 1973 y 1975), evocadas desde la voz de una escritora exiliada en París. El exilio, la vida intelectual, la literatura universal, la feroz represión del Golpe de Estado del 76 configuran un corpus novelístico que recorre los registros de la realidad histórica y social y los itinerarios del sueño, la fantasía y la condición humana.

La editorial italiana Oedipus tiene una colección de narradores latinoamericanos llamada "A sud del Río Grande". Este es el segundo libro de Bellone que publica el sello. Primeramente fue "Eva Perón, alumna de Nervo" (Edición del Congreso de la Nación, Colección Bicentenario y declarado de Interés Nacional, 2010), publicada en Italia en 2014 con el título "Eva Perón, allieva di Nervo".

Liliana Bellone se encuentra en estos momentos en Italia para participar de la presentación de su segunda novela traducida al italiano. "'Fragmentos de siglo' surgió como la necesidad de testimoniar, desde la ficción, una época, los años 70, la vida universitaria, los deseos, la ética y los intereses de una generación, las figuras de amigos, compañeros y profesores que de alguna manera nos marcaron. Algunos, desgraciadamente, ya no están, otros partieron al exilio. Entre esas figuras, aparece el profesor Carlos Rafael Giordano, un guía que nos dio a todos sus alumnos en Córdoba y en Salta las 'claves' para ingresar y navegar en el universo de las letras", le contó Bellone a El Tribuno antes de viajar.

Eran los años 70 y hacía poco que se había creado la UNSa cuando llegó a Salta, procedente de la Universidad Nacional de Córdoba, Carlos Giordano, un reconocido estudioso de la literatura. El docente se hizo cargo de las cátedras de Literatura Argentina y Corrientes Actuales de la Crítica. "Para nosotros fue una revelación -recordó Bellone-. Hablaba de Macedonio, Borges, Boedo y Florida, Marechal, Cortázar y Arlt mientras nos señalaba los caminos de la crítica, la teoría literaria y las lecturas de los clásicos, desde Homero, Virgilio y Dante hasta Proust. Pero por sobre todo fue un guía. Todos los escritores tenemos guías en nuestro oficio. Giordano fue un maestro para mí pues supo integrarse al medio intelectual y artístico de la ciudad con generosa amistad. Nos señaló los excesos del regionalismo, la construcción de un lector, la superación de la ideología por la literatura y la poesía. En gran medida fue un provocador, alguien que derribaba nuestros prejuicios, como un viejo maestro socrático, para que pudiéramos conocer y aprender", subrayó la escritora salteña.

Perseguido por la dictadura cívico-militar que asolaba al país en aquellos años, Carlos Giordano se exilió en Italia. Dio clases durante 30 años en la universidad de Constanza, hasta su muerte, en 2005. "En esa casa de altos estudios tendré el honor de presentar mi libro, que fue traducido como un homenaje de la comunidad universitaria italiana a tan gran profesor, estudioso y difusor de la literatura argentina. El libro lleva una carta de uno de los hijos de Carlos Giordano, Santiago Giordano", anticipó la autora. Liliana Bellone obtuvo en 1993 el Premio Casa de las Américas de Cuba por su novela "Augustus", el más prestigioso reconocimiento literario (junto al Rómulo Gallegos de Venezuela) que se entrega en América Latina. "Augustus" se editó en La Habana por la Editorial de la Casa de las Américas ese mismo año.

A 23 años de aquel reconocimiento, y con dos novelas traducidas al italiano, Bellone repasó cómo fue encontrando su voz como novelista. "La pregunta: ¿para quién escribo?, es fundamental en el caso de la narrativa. Debo escribir para un lector ideal y general y debo escuchar las voces que guían el acto de escribir. En 'Augustus' escuchaba a Rulfo y a Marguerite Yourcenar.

En 'Fragmentos de siglo' estuvieron presentes Cortázar, Yourcenar, siempre Borges y Proust, que fue mi lectura fundamental cuando escribía el libro. Cuando escribís una novela te convertís en el receptor de sombras y luces de los que te han precedido en la vida y de los que habitan el mundo de las letras, te convertís en el receptor de esos fantasmas que guiarán tu escritura. Luego deberás ordenar ese universo, componer o estructurar los grandes momentos que se traducen en la 'respiración' del texto, una respiración 'de gacela' o 'de ballena', según dice Umberto Eco, y debés tener en la cabeza el principio y el final", concluyó la autora.


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