La diferencia entre un héroe y un superhéroe está marcada por la frontera entre la realidad y la ficción. Pero ese límite funciona solo en los adultos que han perdido la capacidad de juego, asombro e imaginación que caracteriza a los niños.

Para los chicos del Taller Azul, que dirige la artista Silvia Katz, la historia de los superhéroes puede incluir figuras de nuestra historia, como el gaucho Martín Miguel de Güemes. Con las licencias del caso (a la imaginación no se le pone límites: se le pone alas para elevarla más alto), los pequeños artistas dedicaron una clase a resignificar la experiencia vital de este hombre que, con determinación y sin ayuda de poderes extraordinarios, contribuyó a que se escribiera la historia de la Patria Grande.

Semirrecostados sobre una lámina, un grupo colocó a Güemes en el sitial de los superhéroes con los que ellos conviven a diario. Y decretaron: "Si Güemes fuera un superhéroe andaría en un caballo volador, como Pegaso, pero con láser en los ojos. Tendría también una capa de invisibilidad para espiar los planes de los españoles y todas sus armas. Y les quitaría toda la plata que le robaban a la gente pobre para hacer escuelas y casas. También salvaría a los animales en peligro de extinción. Como también tendría telequinesis podría inmovilizar a los realistas y los enviaría a Plutón o mejor a 1 km del sol. Tendría una mascota que canta ópera y a veces se iría a bailar música disco a la pulpería".

En los dibujos pequeños trabajaron: Valentina Salvadores, Triana Cejas, Giuliana Salvadores, Isabella Sángari, Camila Zorrilla, Guillermina Chihadeh, Catalina Zoricich y Lucas Lauxmann.

En el mural (80 x 110 centímetros) trabajaron los siguientes artistas: Ana D’Uva, Julieta Herrera Schein, Kiara Morales Sánchez, Lucía Berejnoi, Gastón Bierti, Pablo Bellavilla, Zoe Furió, Mariano Arce y Salvador Molina (chicos de entre 8 y 10 años).

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