Hasta el 29 de junio, la planta alta del Museo de Arte Contemporáneo (Zuviría 90) estará poblada de obras de arte que proponen un sinfín de efectos ópticos creados a partir de un genial, matemático y sutil manejo de la geometría. Las 42 obras montadas en el MAC le pertenecen a Manuel Espinosa, maestro del arte geométrico entre las décadas de 1950 y 1980, miembro fundador de la Asociación Arte Concreto-Invención y precursor del arte cinético en Latinoamérica.

Con esta propuesta el museo inauguró el Proyecto Institucional MAC Argentina, destinado a acercar a los salteños la obra de los grandes referentes del arte contemporáneo argentino.

Las exposición de Manuel Espinosa contó con la curaduría de Ayelén Vázquez, joven historiadora del arte que lleva ya varios años vinculada a la obra del artista. "En las obras de Espinosa el movimiento vibra, pero no de forma estridente, sino de manera armónica", lanza la curadora en un intento de resumir el gran abanico de sensaciones que se disparan en medio de una sala rodeada por pinturas que parecen latir y desplazarse hacia adelante, hacia atrás, hacia un borde o hacia el infinito.

Utilizando círculos, cuadrados y líneas como unidades plásticas determinantes, y jugando habilidosamente con el contraste cromático, los ritmos, las tensiones, las transparencias y los límites difusos, Espinosa logra generar un sereno devenir.

Vázquez explicó que la exposición presentada en Salta intenta mostrar "un momento paradigmático de la producción de Espinosa: su obra contundente". Las obras seleccionadas corresponden a los años 60, 70 y 80.

"Dentro de ese recorte tenemos dos ejes centrales -detalló la curadora-. En los 60, Espinosa centró su producción en el círculo como unidad plástica determinante, a partir del cual estructuró cuadrículas que le permitieron generar una estructura fija de repetición constante. Luego, interactuando con la inestabilidad del color, generó el efecto óptico de movimiento".

Efectivamente, en las pinturas montadas en el MAC los círculos parecen acercarse y alejarse del espectador con movimientos suaves y pausados. Un suave oleaje de colores. Ese efecto es producto del cinetismo óptico, del cual Espinosa fue precursor en los años 50.

A partir de los 70 Espinosa elige el cuadrado como unidad plástica central de su obra. "Sin embargo, el artista no se repite. Genera nuevas estructuras y el efecto de movimiento parte de un desplazamiento del módulo sobre su propio el eje", describió Vázquez.

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