Poco después de las 7 de ayer, Gustavo Santaolalla dejó su alojamiento en la Hostería que el Automóvil Club tiene en Cachi. El compositor llegó allí el sábado, procedente de Cafayate, dentro de una recorrida por el norte argentino, por el mítico Camino del Inca, donde filmará un documental.
Santaolalla es de esos personajes que elige alimentar su pasión artística desde vertientes diversas. En sus comienzos recibió la enseñanza de la gran coplera Leda Valladares y su legado amoroso hacia los productos culturales de la gente anónima, la de los cerros, las quebradas y los valles. Se fue y volvió al país, y cada vez más rebozante de experiencias. Bebió en la fuente de Astor Piazzolla y con su propia cosecha, hizo su grupo Bajofondo que no es otra cosa que "música de Santaolalla". Escribió composiciones para películas y varias veces Hollywood aplaudió su talento, siempre envuelto en su sencillez.
En el medio, produjo dos álbumes De Ushuaia a la Quiaca, con León Gieco, resultado de un viaje por el país, al frente de un equipo de veinte personas-, con un estudio móvil que registraba a bagualeros anónimos y cuanto cantor costumbrista encontraran. Un viaje artístico-etnográfico que es como una gran metáfora del arte repartido entre una necesidad estética del artista y una decisión personal.

En Cachi

El Gustavo Santaolalla que anduvo de visita por el norte -comenzó en la Quebrada de Humahuaca y pasó por la emblemática Tilcara- es el mismo que hace poco más de un año deleitó a los salteños con su creativa propuesta musical. Santaolalla vuelve al polvo de los cerros norteños un poco para descansar de la gran ciudad, un poco para avanzar en un nuevo proyecto, esta vez cinematográfico que apunta a documentar el mítico Camino del Inca. Con su equipo de trabajo, recorrió la ruta 68 en busca de material para el documental "Qhapaq Ñan desandando el camino". Filmaron en la Garganta del Diablo, en el Anfiteatro, en parajes intermedios, en localidades. Filmaron a la gente, a los animales, a la tierra.

En el puente

Uno de los sitios adonde Santaolalla quiso estar de manera especial es el puente Morales, que quedó fuera de servicio cuando se inauguró la nueva obra vial sobre ruta 68, que había sido el escenario donde Leonardo Sbaraglia enfrentó a otro conductor en uno de los relatos salvajes. No muy lejos de ese lugar estuvo Santaolalla el domingo, cuando en la meca del cine del mundo, los cuentos de Damián Szifrón estaban en la consideración del mundo por su nominación para un premio Oscar a mejor película de habla no inglesa -luego sería elegida su competidora polaca Ida- Santaolalla pasó por Salta. Documentó todo lo que vino a buscar en una cinta que seguramente se podrá ver dentro de unos meses.

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