Con las vacaciones, vuelven esas excelentes propuestas que se conviene en destinar exclusivamente a los niños, pero que en realidad podemos disfrutar todos. En este caso, el circo Safari ha vuelto a la ciudad. Su carpa se levantó hacia el sur de la ciudad, en el predio del híper Libertad, en la rotonda de Limache. Trae un programa renovado y nuevas estrellas, que deben retarse continuamente para sorprender a un público cada vez más exigente.

Con más de cien años de historia, el circo Safari cambió completamente su propuesta, adaptándose a los nuevos tiempos, pero luchando para mantener su esencia, la propiedad de su espacio fantástico en la vida de las personas. "Hará unos seis años atrás, ante el cambio de las legislaciones internacionales sobre el transporte de fauna, el circo Safari tuvo que dejar de tener grandes animales", cuenta Fernando Dresner, que es quinta generación de artistas de circo.

El guarda uruguayo de origen africano es el último vestigio del Safari de aquel entonces. El espectáculo se ha renovado completamente y las propuestas se basan en la magia, el humor y la adrenalina: el Globo de la Muerte.

Es que este año el circo Safari cuenta con artistas de diferentes nacionalidades que ha ido recogiendo en sus giras por Sudamérica, conforman una compañía de unas 40 personas. "Somos un barrio que anda viajando. Donde cada carro es un mundo en sí mismo, con una familia que tiene su propia historia, que hace sus propias cosas aparte de compartir el trabajo del circo con otras familias", dice Fernando acerca de su mundo.

Este año el circo Safari sumó a los payasos chilenos Wilin y Chicharra, con una serie de sketchs y situaciones grotescas que le sirven para interactuar con los espectadores. Los clásicos del humor de todos los tiempos se suceden en el oficio de estos artistas.

Performers
Desde Uruguay se sumaron los hermanos Golden. Se trata de performers que se exponen al peligro extremo paseándose sobre el péndulo doble, con la única seguridad de sus propias dotes para las artes de trapecista, donde el público se sorprende por el vértigo y destreza de los hermanos uruguayos.
También este año el circo Safari ha sumado a un mago novedoso, lleno de instrumentos que nos permite llegar de lleno al encanto que nos propone: Mr. Bastian. Atrapa a la platea con efectos visuales increíbles y desapariciones increíbles, hechas a pocos metros de las miradas atentas del público.

El circo también cuenta con hermosas bailarinas que le dan su pulso a cada una de las apariciones. Justamente el arte de la danza llega a un punto de excelencia cuando se pone en escena el aquadans. El vértigo en el aire se hace presente con acrobacias, danzas corporales en telas y el talento de Mariela, una joven artista de la escuela de Flavio Mendoza, que se unió en Brasil a la compañía.
Los más pequeños podrán compartir con Iron Man y el Hombre Araña. Y sobre todo con una escena de la casita de Mickey, un mundo colmado de fantasías.

Pero el momento álgido y que se roba los aplausos por el riesgo que pone en escena, es el famoso Globo de la Muerte, una estructura gigante de metal en cuyo interior giran tres motos a más de 90 kilómetros por hora. "Sin una equivocación, ya que el menor descuido podría ocasionar una tragedia. Es un acto que está resurgiendo en Europa y uno de los chicos que trabajaba con nosotros ahora está allá", nos dice Fernando. "Ahora ese tipo de acto es algo que se está viendo mucho allá. Por ejemplo hay un circo de deportes extremos, el FilcFlac de Alemania.

Ahora Argentina tiene muy buenas escuelas de artes de circo y los profesionales son muy buscados. Nosotros hemos tenido a varios artistas que han comenzado en el circo Safari y ahora están, por ejemplo, en el Cirque du Soleil. Es que el público es cada vez más exigente y exige que los artistas busquen perfeccionarse cada vez más, buscar cada vez actos más sorprendentes e increíbles", asegura Fernando.

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