Estos días estuvo circulando por Twitter una viñeta escrita por De Brasi. "¿Dulce o truco?", preguntan dos niños ataviados de fantasma y de Jack, tendiendo una invitante canasta de dulces a su interlocutor.
"Amargo y retruco, carajo", responde el gaucho argentino, mate cebado en mano y con expresión de desconcierto.
Por Facebook también se materializó la pugna a favor o contra Halloween. "Comen en Mc Donalds, Burger King, Subway, KFC, Starbucks. Festejan Navidad, San Valentín, San Patricio y hacen baby showers... pero cuando ponen Halloween para que los niños se diviertan todos pierden la cabeza", replicaban muchos usuarios. Así como en las redes, el termómetro digital que mide el estado de ánimo del mundo real, en la escuela, la iglesia y los hogares se debate cómo frenar el avance de Halloween, una festividad a la que la globalización cultural ha vuelto imposible de tamizar.
P. L., una profesora de Inglés que trabaja en el nivel primario de una escuela pública, le contó a El Tribuno que aunque la festividad genera mucha empatía en los niños es un tema tabú en la escuela. "Me tocaba hacer la cartelera de esta semana y me pidieron expresamente que no pusiera nada sobre esta tradición estadounidense. A nosotros los especiales (por los profesores que tienen áreas que no dicta la maestra a cargo del grado), la directora nos comunicó que hablar sobre el tema en clase podía herir la susceptibilidad de algunos padres y contradecir los contenidos que se imparten en enseñanza religiosa, aunque a mí me sirva para trabajar aspectos culturales de los anglohablantes", manifestó. En el barrio Los Tarcos Irupé (4), Francisco (3) y Mailín (11 meses) se preparan para su primera salida a pedir dulces. Los acompañará su mamá, Gilda Aguilar (26). "Si bien no es una costumbre argentina, los chicos la adquirieron de la televisión y esperan que llegue Halloween como Papá Noel o los Reyes Magos", comentó. Añadió que ella se aprovisionó con cinco bolsas de caramelos para recibir a quien golpee su puerta. Todo porque en 2014 hubo un récord de participantes y se quedó sin provisiones para dar y vio a muchos chicos irse desilusionados. Gilda aclaró que es una de las pocas vecinas que se involucra en la festividad y que atavía su ventana con una red que simula una tela de araña para denotar que está dispuesta a jugar. En otros hogares incluso cuelgan carteles con la leyenda: "En esta casa no celebramos Halloween".
Mientras, en Rosario de Lerma desde hace nueve años los fieles cristianos organizan la Noche Blanca, una forma de resistencia a Halloween y que propone a las familias ataviarse de santos y caminar por las calles homenajeando a aquellos que por su virtud y ejemplo son venerados por la Iglesia.
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Infografía José Serrudo
Infografía José Serrudo

El sincretismo

¿Pero es posible neutralizar Halloween, con la creciente comunicación e interdependencia entre los distintos países del mundo, que unen sus mercados, sociedades y culturas, generando con ello transformaciones de diversa índole? Según la terapeuta gestáltica Carolina Fernández (Caro Runas), la respuesta es no.
"Me llama la atención el planteo, teniendo en cuenta que la mayoría de los rituales más importantes que llevamos a cabo durante el año tienen que ver con el sincretismo que existe entre lo pagano y lo cristiano. Ejemplo de ello es Pascua, cuando se conmemora la resurrección de Cristo y en la que se mezclan ritos como los huevos y el conejo de chocolate", señaló. Agregó que estos elementos simbólicos responden a que en esa época del año en el hemisferio Norte se plantan las semillas, por lo que los huevos representan la simiente y el conejo lo prolífico de las futuras cosechas. Citó, además, el armado del árbol de Navidad, disociado de la conmemoración del nacimiento de Jesús. "En coincidencia con la Nochebuena cristiana, los celtas celebraban el nacimiento de Frey, dios del sol y la fertilidad, adornando un árbol que era llamado 'divino idrasil' ('árbol del universo'), por lo que el cristianismo, luego de entender que existían tradiciones consideradas paganas que no podían desarraigarse tan fácilmente, buscó unirlas con las propias", explicó. Acerca del cuestionamiento de que Halloween es una fecha importante para los satanistas y que alía ritos, actos sexuales y muerte, señaló: "En el hemisferio Norte marca la finalización del verano y la cosecha, y el comienzo del oscuro y frío invierno. Los celtas creían que la frontera entre los mundos de los vivos y de los muertos se volvía incierta la noche antes del Año Nuevo (1 de noviembre)", relató. Por ello, el 31 de octubre celebraban Samhain, fecha en la que creían que los espíritus de los muertos regresaban a la tierra y para ahuyentarlos, los pobladores se vestían con cabezas y pieles de animales. "Cuando el emperador Constantino decretó que su imperio se convirtiera al cristianismo, muchos ritos paganos, como Samhain, se introdujeron; pero no veo peligro en el Halloween que celebran aquí, que se relaciona, más bien, con la atracción por lo misterioso", dijo.
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Infografía José Serrudo
Infografía José Serrudo

La visión andina

A Katia Gibaja, presidenta de la Fundación Ecos de la Patria Grande y de la Academia Quechua Qollasuyo, el debate sobre Halloween la lleva a evaluar que en perspectiva de género la festividad no conlleva ningún valor. "Pensar en esta fecha tiene un componente nefasto: la bruja como la mujer mala, perversa y cizañosa. Si nos remontamos a la época de la Inquisición bajo esa nominación se asesinó a mujeres brillantes con conocimientos científicos y pioneras en el desarrollo humano", señaló. Además, cuestionó la personificación de este arquetipo. "Con ella se trabaja la oposición de la belleza y la fealdad. Generalmente son personas mayores con arrugas, granos o verrugas en la cara y sin dientes, vestidas en forma desgreñada, y que alimentan en las mujeres un compromiso con la belleza, al que se someten aunque les cueste mucho económicamente y les dé privaciones", dijo. Mientras que en las culturas ancestrales a la mujer se la entendía comprometida con el trabajo, la educación de los niños y como una consultora permanente del marido para dirigir el hogar. "La comunidad valoraba la intuición femenina o 'tuktu' en quechua. Mientras en la Europa del siglo XVI la educación era privativa de los varones aquí las mujeres en los siglos XIII, XIV y XV asistían a las 'aqlla wasi' o universidades de conocimientos astronómicos, medicinales, textilería y protocolo, instauradas por el Inka", resaltó. Por lo que en consonancia con quienes propugnan la revalorización de tradiciones y rituales de esta tierra propuso celebrar con los niños el día del Eqeqo. Explicó que este es un ser que representa la abundancia y data de épocas preincaicas. De origen aymara, sonríe con todos los dientes. "La abundancia de este varón regordete, cargado de objetos necesarios para la vida como instrumentos de labranza y enseres del hogar, permite entender que todos necesitan de algunos objetos para el buen vivir o 'allin kawsay'", cerró.

Choque de dos mundos

Con los comercios engalanados con zapallos, esqueletos y arañas colgantes, Halloween tiende sus poderosos tentáculos y vuelve imposible la no participación, así se opte por la neutralidad. "Si estás a favor de Halloween festejá. Si no estás a favor, no festejes. Si te gusta la Iglesia andá, sino te gusta no vayas. Después de todo en la vida hay gente que se la pasa disfrazada y muchos fingen no saberlo", posteó en su muro de Facebook, conciliadora y sagaz, Rosario Saravia. Pero, en un terreno fértil para el análisis, lo que Halloween también provoca es que personas separadas por la clase y el dinero confluyan en una zona de contacto en la que las desigualdades sociales no se disuelven, sino se afianzan. Como lo graficó un comerciante cuyo negocio da a la plaza 9 de Julio: "Durante Halloween acá en el centro los chicos salen con sus disfraces y les piden golosinas a los clientes que están comiendo afuera y se entremezclan con los niños que piden monedas a cambio de estampitas y rosarios".

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