"Magda recorta palabras de los diarios, palabras de todos los tamaños, y las guarda en cajas. En caja roja guarda las palabras furiosas. En caja verde, las palabras amantes. En caja azul, las neutrales. En caja amarilla, las tristes. Y en caja transparente guarda las palabras que tienen magia". El fragmento de "Ventana de la palabra" del periodista y escritor Eduardo Galeano surte su embrujo en el salón de usos múltiples de la Municipalidad de Salta. En el fresco color de voz de una abuela cuentacuentos se entiende aquello del poeta colombiano Carlos Obregón, para quien "acaso el tiempo no es un fluir invencible, sino una realidad de dimensión interna". El Tribuno compartió el viernes pasado una mesa de trabajo con los abuelos cuentacuentos, que estaban seleccionando material para "Hojas en el viento", la intervención que realizarán mañana, a partir de las 10, en la plaza 9 de Julio, en el marco del Día Internacional de la Mujer.
En la charla el génesis del programa romperá el hielo. Abuelos Narradores y Cuentacuentos depende de la Subsecretaría de Desarrollo y Planificación de Políticas Sociales. A través de él personas mayores de 60 años -en la nueva convocatoria de 50- son instruidos en talleres sobre técnicas de animación individual y grupal y también para el uso de la voz. Una vez cumplido este periodo de preparación participan de un circuito cultural en teatros, escuelas, comedores comunitarios, hospitales y escuelas.
En palabras de Elena Villegas: "Teníamos experiencias como hijos, padres y abuelos, y estábamos tratando de ubicarnos en la idea de que a partir de nuestro papel de abuelos podíamos trabajar con los niños". A su lado, Miriam Villagrán Leiton (60), del barrio San José, apunta: "Nosotras venimos de una generación que le daba gran importancia a la palabra escrita y oral, y hemos notado que el uso de la electrónica y la computación en las nuevas generaciones los ha llevado a decir las mismas muletillas para todo". La mayoría con experiencia docente, confían en la real posibilidad de insertar la lectura en contextos complejos, en lugares vulnerables. "Muchos jóvenes ahora justifican el no hablar diciendo: 'Tengo perfil bajo', y no es que tengan perfil bajo, sino que no saben utilizar la palabra porque no hay alguien que les enseñe a apropiarse de la palabra", define Miriam y el diálogo se aviva. "A mí me mandó el presidente del centro vecinal de mi barrio. Cuando llegamos no sabíamos bien de qué se trataba y pronto fuimos una multitud y fue algo que despertó primero como curiosidad, pero después entendimos la importancia que tienen estos proyectos en una ciudad y en un pueblo, en una sociedad", interviene María Sara Barrionuevo (66) del barrio Parque Belgrano. "Los adultos mayores nos jubilamos y pareciera que no podemos hacer nada más, que no servimos para otra cosa y, sin embargo, es tan importante la narración, la comunicación y el que lleguemos a través de esto con nuestros pares primero, luego con nuestra familia y, por último, a la sociedad, llegar a un niño, a un adolescente, a un joven. Están tan necesitados de esa comunicación, de ese abuelo, de ese amigo. Llegar a ellos y decirles: 'Se pueden hacer cosas' y, fundamentalmente, 'porque te queremos estamos con vos. No estás solo y no por que estés solo tenés que andar por ahí sin rumbo'. Esa es la importancia que tiene el taller", expresa María y huelga en su alocución que miraron detenidamente ese proceso de poder, en alguna medida y a través del relato, sanar heridas y precariedades. Alimentar una necesidad -la lectora- que pareciera no ser de primer orden.

El programa aviva el afán solidario de los abuelos

Silvia Blasco (62), de Parque El Aybal, aporta: “Se fue abriendo un abanico tan grande que superó nuestras expectativas eso de la generosidad, del convivir, del compartir. Estamos aprendiendo sobre el uso de la palabra y también de la tecnología”. Y es literal porque los abuelos cuentacuentos ya tienen un grupo de Whatsapp. En el equipo la cordialidad y el respeto por el otro se exteriorizan en miradas francas y abiertas, en turnos de habla generosamente otorgados.
Gloria Cejas (62), de Santa Rita Oeste, es jujeña y hace diez años vive en Salta. “Soy una ama de casa y no tengo un título, pero me agarró la vejez”, se define. Y enseguida hablará de contención. “El año pasado mi mamá tuvo un infarto cerebral y tuve la confianza de pedirles a mis compañeros una oración para la sanación de mi mamá y supongo que habrá sido la sumatoria de las intenciones de todos ellos que hizo que mi mamá hoy esté cosiendo en su casa”, comparte. Añade que en el Programa de Abuelos Narrados y Cuentacuentos sintió que no era un número, sino un miembro. Cuando faltaba porque no podía asistir le llegaban los mensajes de Whatsapp al celular para consultarle qué había ocurrido y recordarle nuevas fechas de encuentro. “Eso hace que volvamos del pensamiento ese de que ya estamos viejos, de que solo nos queda cuidar de los nietos y cocinar para la nuera (risas de todos). De pronto unos descubre que tiene otras cosas para ofrecer. Los mayores hemos vivido y esto hace que sigamos siendo solidarios”, destaca.
La licenciada Irma Silva, presidenta del Colegio de Psicólogos de Salta, modera el equipo y cuenta que los abuelos ya participaron como oradores en una mesa de trabajo durante el Congreso Latinoamericano de Salud Mental “Rostros actuales del malestar”, que tuvo más de 1.600 inscriptos y se realizó en Salta entre el 3 y 5 de septiembre de 2015. Un abuelo cuentacuentos, Sixto Tontoco, presentó una ponencia que según Irma fue “entendida, elogiada y valorizada” por todos y dio pie a un proyecto comunitario municipal destinado a jóvenes que no estudian ni trabajan y cuyos detalles, por el momento, están bajo llave. Además varias abuelas resultaron finalistas de concursos literarios regionales y nacionales e incluso ganaron algunos como un certamen de la revista cordobesa Vida Plena. Allí fueron a recibir sus premios. “Salta les está quedando chica”, reflexiona Irma Silva. Y todo valida este trabajo de los cuentacuentos, quienes comprendieron que falto de relatos el mundo iba a permanecer allí, indiferenciado, y que ellos podían ayudar a otros a habitar los lugares en que vivimos y a construir -por qué no- una morada interior.


El llamado
El 14 de marzo se abre el llamado para adultos desde los 50 años interesados en participar del programa. Para inscribirse deben ir a la Subsecretaría de Desarrollo y Planificación de Políticas Sociales, ubicada en el Centro Cívico Municipal (avda. Paraguay 1240), de 8 a 20. También llamar al (0387) 4160900, interno 1040 o enviar un correo electrónico a: politicas.sociales.
salta@gmail .com. En Facebook buscar el usuario Políticas Sociales Salta. Una vez conformada la lista de inscriptos, se realizará una etapa de preparación lectora en el primer taller de introducción.

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