Luis Caram, el artista al que muchos salteños vieron desenvolverse con virtud camaleónica en obras como "La Pasión", "Pavlov", "Ligero de equipaje", "Todos queremos ser Don Juan" y -más recientemente- en "La tempestad reciclada" es, además, un apasionado escultor. La semana pasada inauguró en su espacio de arte (Entre Ríos 1313) "Todos los santos días", la muestra que da cuenta de su reencuentro con el arte de la tridimensión. Las piezas que Caram presenta son cabezas más manos en férreo contacto. "Las manos penetran -las cabezas-, las estrujan, las cubren y en cualquier momento, ay, las destrozan", describe Griselda Barale en el texto de presentación de la muestra. Las esculturas cargadas de dramatismo no son más que un crudo reflejo de la condición humana, señala su autor. "Empecé a trabajar esta muestra en el 2000. La serie comenzó como una crítica a la sociedad violenta de aquellos años. Hay tres o cuatro piezas que quedaron de esa época, el resto son todas nuevas. Desde mi perspectiva, la historia no ha cambiado demasiado. De pronto, hoy uno vuelve a encontrarse con un grado de violencia cotidiana importante. No estoy hablando de política ni de guerras, sino de situaciones cotidianas: el maltrato de la cajera en el supermercado, del automovilista que te tira el auto encima cuando cruzás por la esquina...", ejemplifica Caram.
Una de las primeras piezas de esta serie forma parte de la colección permanente del Centro Cultural Birla de Tucumán. Y hay un par más en colecciones privadas en EEUU.
Luis Caram, escultor, moldea sus piezas con la fuerza expresiva con que el actor encarna su personaje: "En general toda mi obra es bastante dramática. Hay cosas más decorativas y amenas, pero mi trabajo apunta a atrapar la mirada", explicó.
Las piezas que Caram presenta en su atelier están realizadas con técnica mixta: fibra de vidrio, acrílico, yeso y laca. El color tiene un significado especial: "Los griegos tallaron mármoles maravillosos y los cubrieron con estos mismos tonos -explicó-. Pero se fueron degradando con el tiempo y recuperaron la pureza del blanco. Yo uso la misma técnica y, en cierto sentido, es un renacimiento de lo clásico. Pero la idea es que estas piezas lo conserven", concluyó.

¿La últimas funciones?

Luis Caram decidió retomar la escultura y todo hacía suponer que el trabajo escénico iba a quedar postergado por un tiempo. Pero la grata noticia que recibió ayer acerca de su nominación a los premios Padre Martearena como mejor actor por la pieza teatral Extraños modos (nominada también en las categorías mejor obra, mejor actriz y mejor director), lo enfrentaría a un replanteo. "Esta obra se repondrá un par de veces antes de fin de año. Además quedan un par de funciones de "El sueño y la vigilia" en octubre, con Nena Córdoba y el Grupo NN, y un par de funciones de "La tempestad" reciclada en noviembre", enumeró el artista.

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