Hoy se celebra en todo el mundo el día internacional de los museos, aquellos sitios que guardan nuestra historia y nos invitan a viajar al pasado desde nuestro presente. Para adentrarnos en ese mundo, lejano para muchos, conversamos con el doctor Marcelo Weissel, especialista en antropología y arqueología urbana y director del Ciclo de Licenciatura en Museología Histórica y Patrimonial de la Universidad Nacional de Lanús. "El museólogo desarrolla muchas actividades relacionadas con la sociedad y ése es el lema del Día Internacional de los Museos, que se celebra hoy lunes: por una sociedad sostenible. Eso quiere decir que el museólogo es quien toma en cuenta la memoria de la sociedad en su base material y ayuda a interpretarla, tanto en los museos como en los centros de interpretación, en la relación entre las instituciones culturales y sus archivos y las escuelas. Es decir, el museólogo es un guardián de la memoria. Esto es muy importante porque, como lo dice su nombre, el museo es la casa de las musas, de la poesía, de la memoria en el sentido de la creación de una sociedad. Esa es la importancia del Día Internacional de los Museos y de los museólogos", explica Weissel.

En el imaginario colectivo se tiende a pensar que los museos son aburridos ¿por qué cree que sucede esto?
En nuestra historia, los museos fueron al principio- gabinetes de curiosidades de personas ricas, de instituciones que tenían en esas colecciones la demostración de un prestigio que dominaba al mundo, con las curiosidades que venían de todas partes. Esto es así, por ejemplo el Museo Británico que tiene una pirámide de Egipto adentro y es un popurrí de cosas, lo que está diciendo es que ellos dominaban el mundo, por el imperialismo de esa época. Después pasamos muchos años en donde los museos pasaron a ser efectivamente el lugar del aburrimiento o hasta del castigo para los empleados públicos: los mandaban al archivo o al museo, y eso es indicador de la situación que tenemos con el patrimonio que es del público. Los museos son aburridos porque no podemos tocar, por ejemplo. También están los museos del prohibido no tocar, pero los museos se convirtieron en el templo de lo intocable y por eso eran tan aburridos.
¿Hoy en día eso se ha revertido?
Claro, ya no es así. Hoy hay interacción, es como entrar en una película y formar parte de una experiencia sensorial de todo tipo. Eso es muy importante porque participamos del patrimonio, le podemos sacar fotos. Antes eso no se podía hacer, hoy se incentiva a conocer y manejar el conocimiento. Vivimos en la sociedad de la información y el que más conoce puede tomar siempre mejores decisiones, es una cuestión social. Decidir sobre el patrimonio es pensar en el futuro, entonces el museo y el museólogo tiene un rol estratégico en el diseño del futuro. Como profesionales, junto a los conservadores, arqueólogos e historiadores, nos pasamos la vida haciendo proyectos y , en ese sentido, somos muy parecidos a otras disciplinas como la arquitectura y la ingeniería. Esos proyectos son siempre sociales.
¿Qué implica el lema "Para una sociedad sostenible"?
Implica el manejo del patrimonio de una manera responsable, presente. Eso es importante decirlo, porque en general muchos bienes culturales se preservan en función de las generaciones futuras, pero también hay que verlo en función del presente. Si no, queda en algo muy paradójico.
Sé que Salta tiene muchos museos, muchísima cultura, con todo lo que son sus diferentes ambientes naturales. El centro de Salta también tiene la universidad, el Museo de Alta Montaña que es importante conocer y también entender su complejidad.
¿Cómo se pueden interesar los más chicos por los museos?
Los más pequeños, desde jardín de infantes, al ser parte de la comunidad escolar, la escuela tiene una responsabilidad fundamental. Tener un buen maestro es fundamental. El trabajo con los maestros en la capacitación y formación en la gestión del patrimonio histórico es vital. Salta tiene muchas comunidades de pueblos originarios y estos pueblos también tienen educación intercultural. Lo que se aprende en la casa tiene su reflejo en la vida cotidiana, en la escuela y en museo. Desde este punto de vista, es importante que los más chicos participen en eso: en el armado de clubes de ciencias o en el desarrollo de la propia lengua, en otros trabajos.
Además, hay que considerar que la escuela es un camino que se inicia y que sigue toda la vida. Uno aprende muchas cosas en un trabajo manual, por ejemplo, con todos esos conocimientos que tiene el noroeste referido a la tierra, a los vegetales y al cielo. Es decir, hay muchos temas culturales que se reflejan en esa sabiduría que trae la familia y que son muy importantes para relacionarse con los más chicos y con el futuro.

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