Hay canciones que son pequeños universos. Nahuel Briones se ocupa de crear esos otros mundos. El músico tocará mañana en Salta, en Arteplaneta Bar (Alsina 698), tras un recital que dio el sábado pasado en La Ventolera. La banda invitada será New Rusia A La Vinagrét. Antes, en una entrevista con El Tribuno, habló de su música y de esos universos creados a los que muchos llaman canciones.


Contanos sobre el espectáculo de este sábado, en Arteplaneta Bar... ¿Venís con Pera Reflexiva?

Toda esta gira la voy a hacer solo con la guitarra. El espectáculo este sábado en Arteplaneta va a ser un concierto muy íntimo en el que haga un repaso entre mis dos discos: "Pera Reflexiva" y "El Cruce de los Unders", algunos temas que vengo tocando que no están en ningún disco y algunas canciones nuevas.
Orquesta Pera Reflexiva definitivamente es la banda de mis sueños, con la que puedo desarrollar al máximo todo lo que tengo ganas de hacer, pero es un monstruo enorme y trasladarlo hasta aquí aún es muy difícil. Estaba ansioso por volver a Salta, guardo un recuerdo muy cálido de la bienvenida salteña.


¿Cómo definirías tu presente en la música? ¿En qué estás trabajando?

Estoy trabajando en muchas cosas a la vez, por un lado estoy girando presentando mi disco "El Cruce de los Unders", en esta oportunidad esta gira incluye Río Cuarto, Córdoba, Tucumán, Jujuy y bueno, por supuesto, Salta.
El 20 de octubre voy a hacer un ND Ateneo en Buenos Aires y dentro de pocas semanas presento un nuevo video clip dirigido por Maxi Pezzoni y realizado por un equipo técnico envidiable, también voy a estar lanzando unos videos de registros de la gira por Europa que estuve haciendo durante junio recorriendo Madrid, Barcelona, París, entre otras.
Respecto a la composición creo que es la primera vez en que no entiendo nada para dónde van mis canciones nuevas, estoy dudando de todo, y me parece un momento increíble y único. La certeza puede ser la muerte de la búsqueda. Y en mi rol como productor musical, estoy trabajando en cinco discos a la vez, todos de artistas que me gustan mucho y de los que aprendo todo el tiempo cosas nuevas. Digamos que es realmente un momento muy productivo y lo estoy disfrutando mucho.

La multiplicidad de géneros te de la posibilidad de crear mucho más libremente desde esa mixtura. Si hoy tu música es así, ¿Cuáles sería los ingredientes de esta mezcla?

Me divierte muchísimo mezclar distintos recursos de músicas que me gustan. Creo que en mis canciones se pueden escuchar ritmos viejos como el rag time, arreglos de guitarras un tanto gardelianos, sonidos más ochentosos, algo de rock nacional, melodías tangueras, algo de pop electrónico, algunas cosas del rock progresivo, pero las influencias más cercanas son de los músicos con los que toco habitualmente y admiro como los integrantes de mi banda, también de Paula Maffía, Lionel Celaya, Lucy Patané, entre otros.

En tus letras hablás de muchas cosas cotidianas de la vida... ¿Creés que eso parte de una sensibilidad especial para mirar los días?

Me parece que las personas que nos dedicamos al arte tenemos una relación más cercana con nuestra sensibilidad porque nuestro trabajo se construye a partir del juego entre las emociones y la consciencia de ellas (o el oficio), pero eso no quiere decir que seamos realmente más sensibles que un yuppie o un cadete, o un zapatero. No me gusta alimentar el fantasma de que los artistas somos más sensibles que el resto de la sociedad. A mí me gusta construir un universo del que muchas personas distintas puedan sentirse parte.

¿De qué otras cosas te interesa dialogar a través de tu arte?

Me han convocado varias veces para tocar o acompañar concentraciones feministas. Me interesa mucho dialogar acerca de las atrocidades que viene haciendo hace siglos el machismo. Siendo varón, blanco, de clase media y cisgénero me llevó muchos años tomar noción del rol de privilegio que tengo en la sociedad, un rol extremadamente cómodo pero artificial.
Sueño con vivir en un país en donde la mayoría de las personas pueda encausar su queja hacia quienes realmente deben recibirla.
Somos una sociedad que somete a los pobres, a las mujeres, a los putos y que respeta, cuida y avala a los más explotadores. En Argentina estamos acostumbrados a no quejarnos y estamos en un momento en donde la podredumbre más aristocrática y acomodaticia está decidiendo el futuro de todos nosotros. Una porción pequeña de la población lucha por los derechos de los demás, pero la complacencia de la mayoría ha derivado en dictadura, Guerra de Malvinas, etc. No creo que en este momento haya una lucha más importante que la del aborto libre, legal, seguro y gratuito pero mientras sigamos teniendo una relación tan estrecha con la iglesia y la religión, estamos fritos.

¿Qué es lo que más disfrutás del encuentro con el público?

Hace unos años disfrutaba únicamente de los shows medianos o grandes, para más de 100 personas, y los conciertos chicos me parecían menos relevantes.
Tiempo después empecé a disfrutar mucho más los conciertos para poco público y hoy en día en un recital para 50 personas siento que tengo control total de la situación, de la performance, de lo que está recibiendo el público y, a la vez creo que en esta época en donde todo sucede detrás de pantallas (de tamaños diversos) generar un momento de comunicación con 50 personas es algo realmente potente.

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