"Soy autocrítico, no sé si estoy a la altura", dice y lanza miradas oblicuas, de esas entrenadas y tan certeras en el ámbito de la publicidad. Ignacio Valenti Lacroix (38), modelo internacional de grandes marcas cuya prolífica carrera lo llevó a vivir en Europa, Estados Unidos, México y Asia, ahora está hablando de una profesión -u oficio- del que se siente un invitado. En varios tramos de la entrevista objetará: "Eso deberías preguntárselo a un verdadero actor", y justo en este reconocimiento del "no ser" subyace también la condición inacabada y huidiza de cada representación actoral.
Del general Martín Miguel de Güemes a un don Juan. Así, en las antípodas, se ubicaron los ropajes que Ignacio debió mudarse. En mayo del año pasado se presentó el documental "Güemes, historia de la gesta de la independencia", dirigido por Mauricio Minotti y filmado en diferentes locaciones de la provincia. Ignacio encarnaba al héroe gaucho en ese interesante trabajo, tan dinámico como emotivo. En esa obra las vibraciones, las texturas sonoras, la estética de época con imágenes y registros muy diferentes entre sí atravesaban una actuación notable para un debut.
"Cuando salió la serie de Güemes pensé que a qué salteño no le gustaría representarlo, fue un orgullo enorme; pero, al mismo tiempo, tenía mucho miedo por la devolución de la gente. Pensaba en los gauchos, en los montones de fortines que participaron de la serie y me decía: '¡No soy actor y estoy representando al máximo héroe salteño!'. Lo cierto es que la devolución fue positiva. La gente me felicitaba. Algunos pudieron ser críticos, pero fueron honestos y me marcaron cosas positivas", comentó.
Actualmente Fats Ferrario y Danny Veleizán lo dirigen en "Extraños hábitos", una comedia de enredos escrita por Hugo Daniel Marcos que se repondrá este sábado y domingo, a las 21.30, en la Casa de la Cultura. Este dramaturgo narra las desventuras de Juan, un codiciado galán que, luego de haber planificado detalladamente una romántica velada con una chica en su departamento, se ve invadido por una gran cantidad de amigos y familiares que justamente esa noche no encuentran lugar donde dormir. A pesar de que con el general Martín Miguel de Güemes se vio que el reconocido modelo podía actuar, interpretar un papel sobre las tablas ya requería una profunda búsqueda interior hasta llegar al no reconocimiento de sí mismo.
"El aprendizaje que yo recibí en estas dos oportunidades para encarnar al general Güemes y a Juan es que tenés que dejar de ser vos para realmente meterte en ese personaje que querés representar y vender, porque es emoción lo que tenés que brindarle a la gente. Es un proceso duro, sobre todo para alguien como yo que no soy actor. Me costó muchísimo hacerlo y los nervios me superaron. En el momento en que estoy en escena es complicado porque me pongo muy nervioso; pero ahí estamos, probando", expresó con la sencillez de quien tuvo la capacidad de hallar la naturalidad y la confianza en diversos trabajos.
"En la moda todo es diferente, porque el modelo vende la ropa, no se vende él o a un personaje. Tenés que saber moverte, lucir los productos, pero en la actuación tenés que vender un personaje, vender una emoción", diferenció.
Al contrario del mundo del modelaje, el actor cuanto más expresividad sea capaz de transmitir, cuanto "más sufrido en su apariencia sea, más serio parece". "El hombre modelo, a diferencia de la mujer, se puede permitir ciertas cosas como una frente con señales, que, para la actuación, te da más carácter. Yo ya tengo 38 años y estoy trabajando poco de modelo. Lógicamente porque el mercado va buscando gente más joven", comentó.
El Tribuno le consultó si él era un discípulo dedicado, si tenía memoria y le ponía empeño al estudio de los guiones. La pregunta le hizo gracia. "Me vivo olvidando la letra. Todos me viven salvando las papas. Tengo montones de errores y sigo aprendiendo. Ellos son tan buenos actores que me salvan de la situación. Me saco el sombrero con todo el elenco de 'Extraños hábitos'. No tuve un profesor, sino ocho para ponerme a la altura de la obra", reveló.
Sobre el final de la charla resultó apropiado preguntarle por ese territorio tantas veces explorado por la mente humana; pero, a la vez, tan difuso para ver en perspectiva: el futuro.
"Me encanta que todo suceda naturalmente. No soy de proyectar mucho. En la vida personal sí, pero en la vida profesional prefiero irme sorprendiendo día a día", definió. Y cerró con que seguro su futuro estará en Salta "ese lugar al que todo el mundo, cuando lo conoció, quiso volver. Más allá de que casi toda mi familia es salteña, por la gente y los lugares me quedo con Salta siempre". Y, al decirlo, recupera en un reflejo de miradas oblicuas el sentir del general Güemes.

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