"Como pez en el agua" es el nombre de la muestra de Inés Echenique, y también es como se siente la artista frente a una tela con una paleta de colores intensos en la mano. Los combina con genialidad y armonía desatando un inconfundible estilo personal.

La muestra de esta increíble pintora permanecerá abierta al público en el Museo de la Ciudad Casa de Hernández, Florida 97, hasta el último día de este mes.
En esta muestra, Inés Echenique presenta una serie de obras creadas a partir de un discurso plástico vinculado a la realidad. Son imágenes nacidas de tonalidades enfrentadas, contraponiendo la fuerte presencia del color con la silenciosa mutación de tonos neutros. Uno a uno los cuadros se suceden como pensamientos compartidos de un diario íntimo.

Esa voluntad de persistir en el desarrollo de la imagen confirma un deseo manifiesto de encontrar en el otro, sensibilidades afines a su preocupación. Como habitantes de una sociedad organizada los contempladores recorren galerías y museos teniendo la oportunidad de reflexionar, sobre contextos complejos que angustian y conviven en la sociedad contemporánea.

Echenique propone desde la pintura motivar soluciones compartidas desde la mirada. Inés no busca causar asombro, ni aproximarse al arte desde la belleza, sino que desarrolla una obra interpretando la realidad.
La alternancia entre zonas de color y tonos neutros le permite crear un espacio lógico donde intenta ordenar lo indefinido. Paul Cezanne decía: "Existe una lógica de los colores a la cual el pintor debería adaptarse, que no es la lógica del cerebro". El ojo del contemplador estimula el pensamiento y juntos navegan para enunciar lo que descubre: una sucesión de formas encastradas que signan un conjunto de peces hacinados y oprimidos.

El pez simboliza desde la antigüedad el deseo de alcanzar un ideal comunitario entre individuos que se reconocen y participan intentando comprender y transformar.

Imágenes para reflexionar
De la palabra pez deriva la palabra pescar, cuyas acepciones incluyen estados de violencia e inseguridad presentes en el malestar de nuestro tiempo: capturar, agarrar, cazar, apresar, atrapar, pillar, son vocablos que aluden a conductas salvajes e inhumanas muy en "boga" entre prójimos desconocidos. Los peces se acomodan entre sí de igual manera a como los seres humanos se adaptan a sus dificultades.

Boca/ cola, aleta/abdomen, los contornos de los peces se encastran organizando una figura espesa y humillada. Su contemplación provoca un pensamiento, quizás una plegaria de subsistencia, rogando que se multipliquen los panes y los peces.

Viendo esa masificación ictícola la imagen se proyecta sobre la esfera humana con la esperanza de reflexionar sobre la individualidad y el encuentro con el otro, valorando las personalidades que se destacan por su fuerte tonalidad y salvaje diferencia.

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