Fue una jornada espectacular. Los Valles Calchaquíes vivieron una invasión de música, fiesta y tradición. La tranquila y espectacular Molinos se llenó de visitantes. Desde la Piedra del Molino, la espléndida Cuesta del Obispo mostraba una inusual hilera de autos que parecía una caravana de hormigas. Llevaban de todo en todo tipo de vehículos. Querían llegar al Festival del Poncho la Doma y el Folclore en las tradicionales tierras salteñas de Molinos. Nadie se quiso perder la fiesta.
La noche del viernes se despachó con un abrazo compartido en el escenario por dos de los máximos exponentes de la música de Salta: Oscar Chaqueño Palavecino y Jorge Rojas con sus hermanos, todos hijos del Chaco Salteño, allá por donde corre manso el Pilcomayo. Pero fue Molinos el que se sumó a ese abrazo inolvidable. Fueron 90 minutos de pura música para cada uno de los ídolos que vio nacer Santa Victoria Este.

Como nunca antes


Nunca se vio tanta gente en esta tradicional fiesta calchaquí. Se tuvieron que improvisar campings para recibir a todos. Nadie salió decepcionado. La noche del viernes duró hasta que los cuerpos pudieron. Fueron horas de baile y de música, salpicados por algunos indicios de carnaval. La segunda noche fue también para el recuerdo. Los ex Chalchaleros, Polo Román y Pancho Figueroa deleitaron a los presentes con un repertorio formidable lleno de poesía y calidad, pero con un chispa irresistible que invitaba al baile.
Muy festejada fue también la aparición Los Izkierdos de la Cueva que desató el jolgorio entre los más jóvenes y los adultos más entonados. Un invitado de lujo fue el clima que acompañó como un gran anfitrión. La lluvia esta vez se quedó afuera.

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Sección Editorial

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