Se dice que la Argentina es la patria stone por excelencia y el martes a la madrugada una vez más quedó demostrado que es totalmente cierto. Solo 12 horas después de haberse puesto a la venta los tickets para ir a ver a la banda liderada por Mick Jagger en el estadio único de La Plata, el 7, 10 y 13 de febrero, se agotaron.
Sacar las entradas fue toda una odisea, porque solo se conseguían en la página web de Ticketek y para acceder a la lista de espera, debías registrarte como usuario de dicha empresa con mucho tiempo de anticipación. Luego, esperar que el reloj marque las 00.00 del martes y obtener una ubicación en la "fila virtual".
A esa hora, quien escribe se ubicó por detrás de otras 21.634 personas y de a poco, el número disminuía mientras los primeros efectuaban el pago por tarjeta de crédito de las mismas.
Recién a las 3.57, apenas tres minutos antes de cumplirse las cuarto horas delante de la misma máquina y el mismo link, llegó el tan ansiado turno.
Ticketek, por las dudas, elaboró un ingenioso sistema de alarmas que se activaba cuando el comprador de tullegaba a la ventanilla virtual.
Después, cada usuario tenía 10 minutos de margen para hacer la operación y de a poco, las entradas se fueron agotando.
Alrededor de las 3, las entradas más económicas (campo a un precio final de $1440), del último show se acabaron. A las 4.13 pasó lo mismo con los tickets de campo del 7 y a la mañana se agotaron las del miércoles 10.
Un rato después del mediodía del mismo martes, a menos de 15 horas de haber salido a la venta, Ticketek informó que ya no quedaba ninguna de las 160 mil entradas y muchos que aún hacían fila desde sus computadoras, explotaron de bronca en las redes sociales.
La fiebre Stone no sorprende, porque pasó lo mismo en sus otras tres presentaciones de Argentina en 1995, 1998 y 2006 (todas habían sido en River Plate).
Ahora, quienes poseen sus entradas saben que las mismas cotizan más que el dolar, el euro y el mismo oro. Los desesperados fanáticos que se quedaron sin sus boletos ya ofrecen en internet hasta el doble de sus valores originales. Pero como dice una conocida publicidad, hay ciertas cosas que el dinero no puede comprar y en este caso es tener la oportunidad de ver a la banda más influyente del rock and roll de todos los tiempos.

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