Inés Estévez y Javier Malosetti son pareja arriba y abajo del escenario. De la mano de él, el año pasado ella descubrió su faceta como cantante. Fue de pura casualidad: Inés cantaba una canción infantil a sus hijas, Javier se detuvo a escucharla y en el acto advirtió que en el río de esa voz franca había un don para compartir. Así surgió "Inés Estévez & Javier Malosetti", el espectáculo que el músico y la actriz y cantante presentarán este viernes, a las 22, en El Teatrino (Aniceto Latorre y Alvear). Ella en la voz y él en guitarra, bajo y voces. Para completar el clásico formato de jazz se sumarán al show un pianista, un contrabajista y un baterista.
Juntos, Estévez y Malosetti, desembarcan en el jazz y sus subgéneros como lo hacían los músicos en los viejos tiempos: honrando su espíritu original.

¿El show que van a presentar en Salta es el mismo "Juntos" que estrenaron en Bs. As. en 2015?
Sí, pero en realidad nunca bautizamos al espectáculo con ese nombre. Salió un "Juntos" en algún lado y otros medios lo tomaron. El show lleva simplemente nuestros nombres, nunca nos subimos a ese caballo en el sentido de querer explotar el hecho de que estemos juntos. Es solo música. En realidad esto empezó y se fue desarrollando sin que nos diéramos cuenta. Grabamos un clip para Navidad con el tema "La vie en rose" y los subimos a Youtube. A partir de eso surgió una especie de interés súbito y estuvimos todo el verano en Buenos Aires haciendo dos funciones los fines de semana. Ahora arrancamos esta gira recontrafederal. Ya fuimos al litoral, a Rosario y ahora vamos al noroeste: Salta, Tucumán y Jujuy.
¿Te gusta cuando las cosas se dan así, azarosamente, o preferís planificar con tiempo?
A veces sí, pero soy medio obsesivo y no dejo tanto librado al azar. Pero en este caso nos dejamos llevar por las cosas que iban surgiendo. Tuvieron mucho que ver los productores con los que trabajo hace muchos años en Salta y Jujuy. Además Inés tiene un público que la sigue a partir de la actuación. Y acá la tengo cantando al lado mío.
LA VIE EN ROSE
Para quienes conocemos solo su faceta actoral, ¿cómo es Inés cantando?
Para mí canta increíble. Además tiene muy buen gusto. No está contaminada con los tics de los cantantes de jazz. Está perfecto que ellos echen mano de su oficio, pero llenan la melodía de ribetes. Inés no tiene eso; ella rescata la melodía tal cual es. Canta sin exagerar los modos. Eso está bueno porque nos entrega una visión de las canciones de jazz que conocemos sin los floreos que tapan la melodía. Ella nos ofrece el espíritu original que el jazz tenía cuando era una música popular, antes de convertirse en algo sofisticado.
¿El punto de partida del espectáculo tiene que ver básicamente con una coincidencia en sus gustos musicales?
Sí, y me parece que es el espectáculo que más le hubiera gustado a mi viejo. Él siempre fue de animarme y de decirme "metele para adelante", por más que yo estuviera haciendo un espectáculo no muy afín a sus gustos. Era copadísimo. Me da lástima haber encarado este proyecto ahora que él ya no está (Nota: el virtuoso guitarrista de jazz Walter Malosetti falleció en 2013). Me hubiera gustado que lo escuche. Con mi viejo fuimos a Salta muchas veces, era un tipo incondicional.

Inés se considera una mujer muy intuitiva a la hora de abordar cualquier proyecto. ¿Creés que la intuición es determinante en el arte?
Sí, por supuesto. Es la vieja puja entre el sentimiento y lo académico. Me parece que van por vías completamente distintas, son como las dos puntas de un ovillo. Es verdad que Inés es intuitiva en todo. No sabe de teoría musical y le da resultado. Los músicos somos más cabezotas. Yo tomo clases y como mi viejo siempre tuvo escuela de música me tocó lidiar con las mañas de la teoría de la música desde muy chico.

Hoy el jazz se asocia a un ámbito más erudito e intelectual, sin embargo vos nunca transmitiste eso en tus espectáculos...
El jazz es una música que comenzó siendo un género del cancionero popular y que luego, por la sofisticación que su lenguaje fue adquiriendo a lo largo de las décadas, perdió esa esencia y se convirtió en una música de culto. Los que bailaban con las big bands, en unas milongas de la gran puta, quedaron perdidos cuando vinieron los quintetos zarpados de Charlie Parker y Dizzy Gillespie. Estaba bueno, pero salían todos con la cabeza atiborrada de preguntas. No entendían lo que habían escuchado, les parecía música china. Toda esa gente se inclinó luego por el rock and roll, con Bill Haley, The Beatles, etcétera, porque querían seguir bailando. No les interesaba engancharse a esos solos largos y a esa cosa abstracta que tiene el jazz a veces. Lo que queremos con Inés en nuestro espectáculo es rescatar el espíritu popular que tenía el jazz en su origen. A eso le sumamos un poco de bossa nova clásica y algunos blues más setentosos para darle un poco de sangre a la cosa. Y todo pasa por el tamiz de un quinteto de jazz. Todo muy delicado.

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