Baila sin parar y hace bailar. Canta con un gran registro y swing, y hace gritar a su público. Más que cualquier estadística o cifra de ventas, Jean Carlos recibe los números que necesita en ese rating inmediato del vivo. A medida que suda dejando todo en el escenario, los que están ahí para verlo devuelven el cumplido con cariño.
"Está el cantante, que sube, canta y cuando se termina quiere joda. Y está el artista, que no subestima al público, cuida el detalle, se prepara, reconoce el error cuando se equivocó y se prepara mejor para el próximo concierto", asegura como una máxima el dominicano en charla exclusiva con DiarioShow.com, que anuncia su primer show en La Trastienda el 4 de diciembre.
Desde los diez años, Jean Carlos sabe que quiere admirar a todos con su voz, y desde los quince se dedica profesionalmente a la música. Pasó por grupos de salsa, bachata, merengue, y hasta el pop, en sus inicios, cuando con el grupo Power hacía covers de Menudo.
Su primer contacto con nuestro país fue cuando se dedicaba al entretenimiento en Punta Cana, y veía a las turistas: "No sabía nada de la Argentina excepto que sus mujeres son hermosas", narra en tono cómplice. De todos modos, cuando llegó una oportunidad de venir a cantar a Córdoba, con contrato por tres meses, entendió que todo debía hacerse seriamente. "Me empezó a gustar, tomé las cosas con responsabilidad y me costó. Porque el primer grupo duró tres años, después dejamos Rataplán, estuvimos con Sebastián, y finalmente con Trulalá. Diez años después de estar en Argentina, recién salí como solista", explica aletargando cada vez más las palabras, como anunciando que ese último tramo no fue fácil.
"No quería ser solista, pero cuando terminó la etapa de Trulalá, intenté entrar en otro grupo que ya había conseguido cantante, así que tuve que salir solo. Me daba miedo, porque tenía un hijo pequeño, y no es fácil salir con tu nombre y a escena sin el respaldo de un grupo. Vivía con mucha incertidumbre, pero no me quedó otra y hoy estoy agradecido a Dios de que todo se haya dado así", cuenta.
De la misma forma, amalgama muchas influencias en su ser, como Cerati, Fito Páez y hasta el polaco Goyeneche, de quien admira los fraseos tan personales. Para concluir, indica que "Yo amo la música, y de todos los grupos y artistas siempre tenés cosas para aprender".

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