Jorge Lhez había dejado la batuta de la Orquesta Sinfónica de Salta y había agarrado la del Instituto de Música y Danza de la Provincia, espacio en el que actualmente se desempeña como director artístico de todos los elencos que lo integran. En las últimas horas se supo que además reemplazará hasta fin de año a Nathalie Marin, la directora que había ganado el concurso y que sorpresivamente viajó a Europa sin fecha de regreso y, luego, renunció a su cargo.
En una entrevista con El Tribuno, hizo un balance sobre su trabajo como director de la Orquesta y contó cuáles son los objetivos principales del IMD.


¿Cómo vive esta nueva etapa de trabajo? ¿Es muy distinta?

En realidad lo que hacíamos en la Orquesta Sinfónica de Salta lo vamos a seguir haciendo para todos los grupos que integran el Instituto de Música y Danza de la Provincia. En la Orquesta teníamos un orden muy marcado y muy previsible y trabajábamos muy bien, entonces a esa forma de trabajar hay que trasladarla a los otros elencos.

Sin dudas, su experiencia como director de la Orquesta Sinfónica de Salta ha sido muy rica. ¿Piensa que este grupo ha llegado mucho más a la gente?

El trabajo se hizo desde los comienzos de la Orquesta en 2001. Estuvo siempre cerca de la gente. La Orquesta estuvo desde el principio en la calle, en las iglesias, en distintos espacios al aire libre.

Además por los repertorios...

Hemos hecho muchos repertorios. Aparte del repertorio sinfónico clásico, hicimos repertorios con música de películas, de rock, desde The Beatles, pasando por Pink Floyd, el rock nacional e internacional, los principales artistas del folclore de Salta y del país y hasta grabamos un disco en vivo con Jorge Rojas. Yo creo que es la orquesta que más apertura ha tenido hacia todos los géneros y hacia el público, porque es muy concreto: la orquesta sale mucho a la calle. Y cuando toca en el teatro la gente va y busca sus entradas y la sala se llena. Este Gobierno ha tenido la decisión de acercar los bienes culturales a la gente en forma gratuita, sobretodo los conciertos, la ópera, el ballet.

¿Y a nivel personal cuál es su balance sobre su paso por este elenco? ¿Qué queda de este trabajo?

Me quedan muchas cosas. Me queda una satisfacción muy grande de haber cumplido, desde el punto de vista de que pude hacer todo lo que me propuse, tuve un apoyo grande del Gobierno y de la Orquesta y del público, acompañándonos en cada una de las presentaciones. La programación que hemos tenido a lo largo de los últimos cuatro años ha sido muy exigente para la Orquesta, para mí como director y para el público. Realmente es un elenco con una dinámica impresionante.

¿Venía acompañando a la Orquesta Sinfónica?

Sí, porque fui designado director artístico de todos los grupos. Eso significa que coordino todas las actividades con una mirada total, artística, de los grupos que están en el IMD. Lo que hacemos con los directores de la Orquesta, los ballets, todos, es consensuar una programación que sea interesante para el público y para los artistas de acuerdo a los objetivos artísticos que tiene la provincia.

¿Ese trabajo ya está en marcha?

Ya está hecho. El objetivo más importante que tiene esta gestión del IMD es que todos los cuerpos puedan trabajar conjuntamente y que ese trabajo propuesto se cumpla a lo largo del año. La programación de este año está más demorada porque tuvimos concurso para director de la orquesta en marzo y la directora tenía que tomar contacto con los músicos y elevar su propuesta. A partir de julio y agosto se trabajará en la programación de 2017. Esto que parece tan extraordinario es normal y debe ser normal en Salta. La cultura es una actividad muy dinámica pero hay que tratar de buscar la previsibilidad.

Respecto a la gestión cultural, sobretodo a nivel nacional, ¿cuál es su opinión?

Evidentemente afecta la realidad económica argentina que es compleja. Y Salta está en Argentina, no puede escapar a esa complejidad. No tenemos las mismas facilidades que hasta hace unos años, pero la respuesta que hay que dar es que frente a la dificultad es cuando debemos ser más creativos. Si cada uno desde el lugar que ocupa se deja llevar por la desazón, por la depresión o porque no puede hacer algo por falta de recursos, no funciona nada. En estos momentos es cuando más necesitamos a los creadores, a los emprendedores, a los hacedores culturales para que podemos seguir llevando nuestro mensaje a la gente, de eso depende nuestra creatividad también.

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