Recientemente obtuviste el primer premio en la Bienal de Arte contemporáneo de Buenos Aires, ¿qué implica para vos este reconocimiento que, además ya habías recibido con anterioridad?

Obtener el primer premio en este evento tan importante por segunda vez consecutiva, considerando que el jurado está compuesto por artistas internacionales de primer nivel de distintas partes del mundo, es muy importante para mí y para cualquier artista del mundo. Me hace pensar que algo estoy haciendo bien. Es algo que me llena de orgullo y satisfacción. Y me da fuerzas para seguir pensando, para seguir soñando, para seguir creando.

¿Este tipo de galardones modifican la forma de pensarte como artista?

Sí. Un artista está creando todo el tiempo, casi sin darse cuenta. El diario trajín, las obligaciones y responsabilidades a veces me desconectan espiritualmente hasta el punto de olvidarme que soy un artista. Pero este tipo de reconocimiento vuelve a ubicarme en mi eje. En mi libro de poemas hay algo que escribí hace veinte años, "A veces temo, no vivir lo suficiente para expresar todo lo que siento". Lo bueno es que sigo pensando lo mismo, como si lo hubiese escrito ayer. Un verdadero artista está creando constantemente hasta el último día de su vida y eso es lo que lo diferencia.

Tus obras tienen una predominancia de lo abstracto y lo geométrico, ¿cuáles son tus motores creativos, aquello de la realidad que te interpela en la plástica?

Mis motores creativos son muchos, casi infinitos diría. A veces me inspira ver una muestra del Louvre con los mayores exponentes del mundo. A veces me inspira ver por la ventana del colectivo cuando llevo a mi hijita a la escuela. Creo que el arte no tiene parámetros, nace de un instante de inspiración casi imperceptible, pero es tal la cantidad y calidad de energía que interviene, que se vuelve eterno.

Sos arquitecto, diseñador, plástico, poeta e inventor, ¿cómo se interrelacionan esas multiplicidades en tu vida diaria?

Sí, es cómico pensar en eso, pero es real. En mi diario vivir siempre se están interrelacionando. Cuando estoy cocinando o enseñándoles a mis hijos, siempre se me ocurren cosas ligadas al arte, al acto de creación. Cuando estoy trabajando como arquitecto siempre pienso como artista. Cada instante de mi vida, siempre estoy pensando en inventar algo, en crear algo. Es algo que no puedo ni quiero evitar.

¿Cómo ves a la actualidad salteña en las artes, con sus variados museos y artistas?

Salta tiene un gran potencial de artistas, desde siempre, no voy a descubrir nada nuevo con esto. Artistas reconocidos internacionalmente, capaces de poner a Salta en lo más alto culturalmente hablando. Pienso que los gobiernos deben hacer un esfuerzo y acomodarse al sistema global en el que están inmersos los artistas, invitados constantemente a bienales y exposiciones en cualquier parte del mundo. Apoyarlos es fundamental para que puedan llevar nuestra cultura a todas partes. En este caso particular agradezco a Cultura de la Provincia, al Consejo Deliberante y en especial al señor intendente Gustavo Sáenz y a la Cooperadora Asistencial que hicieron posible mi participación en esta Bienal.
Con respecto a los museos, son las ventanas que tenemos hacia el mundo. A través de ellos mostramos nuestra cultura, nuestras tradiciones. Mientras más museos tenga una ciudad, más visitantes tendrá.

Tenés variados proyectos...

Sí. Hace un tiempo presenté en la Legislatura, con mi colega, el arquitecto Orlando Vilariño, el pedido de declaración como monumento provincial al edificio del Ex Banco del Noroeste, una joya del movimiento moderno regional del arquitecto Eduardo Larran. Donde planteo la creación del Museo de Arquitectura y Diseño Arq. Eduardo Larran y el Museo Internacional de Arte Textil MIATex. También tengo un proyecto de intervención urbana donde ubico el nuevo edificio del MAC reemplazando la actual terminal, ya que la nueva la emplazo por la Yrigoyen más al sur, creando un paseo de varias cuadras sobre el canal de la Yrigoyen.

¿Quiénes han sido tus maestros o a qué colegas admirás?

Realmente existieron y existen grandes maestros que marcan el camino, en cierta medida, yo admiro a muchos, a nivel internacional: en la plástica; Miguel Ángel, Salvador Dalí. En las letras; William Shakespeare, Julio Cortázar. En arquitectura Le Corbusier, Zaha Hadid. En diseño Philippe Starck. Y a nivel local Pajita García Bes, el Cuchi Leguizamón, y nuestro gran artista Jorge Cornejo Albrecht al que siempre veo caminando por las calles, incansable, dejando sus huellas cada vez más profundas, imposibles de borrar.

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