"He tardado mucho tiempo en venir a Salta. De hecho, no sé por qué no había venido antes", abrió su show –esperado en Salta por cuarenta años- José Luis Perales en el Teatro Provincial. El público salteño lo aclamó durante ese viaje que propuso por el amor, el dolor y la nostalgia. Y él lo narró como buen español con sus manos que por tiempos lo ayudaban a transfigurarse en "gaviota" y por tiempos "en ancho mar". Los asistentes, que promediaban los 50 años, disfrutaron inmensamente de este contador de historias cotidianas que durante el espectáculo revisitó el instante de cada composición y disfrutó del hallazgo de cada palabra.

Conforme con los tiempos modernos, los celulares en alto lo hacían ver al público desde el escenario como una bóveda celeste nocturna, pero entre las filas flameaba rabiosamente la bandera de España y hasta un cartel que versaba: "Hoy cumplo 50 años". En todo momento el cantautor de 71 años demostró que sus dotes vocálicas continúan vibrantes, profundas e intensas. Los primeros temas fueron de su flamante disco "Calma", pero los momentos más cálidos e íntimos los vivió al desgranar las canciones que se alojaron en la mente y el corazón del público de estas latitudes. Sobre su éxito "Canción de otoño" dijo que "aunque dicen que Perales es triste, en realidad la culpa de la tristeza es de la melancolía, de saber apreciar la soledad". Pronto, habló acerca de una soledad que conlleva el camino artístico y que distancia al padre de los hijos, al marido de la esposa, y que dio materia para "A mil kilómetros de ti". "Ahora no siento tanto la distancia porque los hijos están grandes, pero cuando eran pequeños me perdí muchos momentos", señaló.

Éxitos

La belleza compositiva de "Amada mía" pintó un par de lágrimas entre los concurrentes y hasta hubo una pareja cantándola con las frentes apoyadas entre sí y mirándose directo a los ojos... "Ahora cantaré una canción a la que le tengo un cariño especial, pues es tan antigua que me hago más joven", bromeó como preámbulo para "Celos de mi guitarra", tema con el que obtuvo su primer disco de oro en 1974, precisamente en Argentina, y que fue coreado punto por punto por el público. "Después de esta pieza voy a hacer una canción... que no siempre salen las canciones como churros... A veces cuesta mucho trabajo escribir una canción. Esta es la historia de lo que me pasó muchas veces cuando intento escribir, ella luego se resiste. Fui al campo, en soledad con el fuego encendido, el café; pero pasaba la mañana y llegó el mediodía y no había salido la letra no había reconocido la melodía. Me trabé y me marché con mi guitarra, al rato volví la recordé a ella... y todo surgió", anticipó y como no podía ser de otra manera en "Melodía perdida" le hizo lugar al público para que cantara a capela unos versos. Eran tales los vítores a José Luis Perales por su sola presencia sobre las tablas, que él se animó a otra broma. "Uno siempre celebra cuando el público te dice: '¡Bravo!, ¡bravo!', es que se los agradezco mucho porque las canciones hacen que te digan 'guapo', 'eres hermoso'; pero a mí de entre las palabras que más me llenan la más hermosa es 'abuelo' y esta canción se la compuse y dediqué a mi nieto mayor", relató. "Canción para Guillermo", con su ritmo de jazz lúdico, dio cuenta como ninguna de ese reverdecer del "abuelazgo".

José Luis y sus siete músicos, de los que destacó que en bajo y en batería había dos argentinos, se dispusieron en semicírculo para inaugurar un segmento de homenajes. "A lo largo de todos estos años tuve la gran autoridad de escribir para grandes cantantes. Las canciones surgían pequeñas, desnudas y estos artistas hicieron por ellas mucho más que lo que yo les había concedido como estos músicos (por su banda) son capaces de hacer con su música una gran canción. Un homenaje a todos ellos", señaló. Luego presentó el suceso "Por qué te vas". "A veces escribes una canción y un cantante la graba y esperas que pasen varias cosas a veces es un éxito y a veces no, pero algunas veces me ha pasado que las canciones eran ciertas, sencillas, simples y la interpretación me sorprendió", dijo. Luego siguió "América", popularizada por el también español Julio Iglesias.

"Hablando de Julio, una vez le enseñé a su gente una canción y me dijeron: 'Pará, que para Julio no. Este tema lo tienes que cantar tú' y yo me sentía mal porque con la cantidad de artistas que habrían podido cantar esta canción, yo se la había escrito para él; pero ahora no se lo entregaría", bromeó.

Y entonó su himno "Y cómo es él". Perales se despedía, se iba luego de "Balada para una despedida", pero los gritos de la gente lo hicieron volver y regalar "Te quiero" y "El velero".

"Muchas gracias, nos han hecho pasarme una noche hermosa, que no sé cómo habrá sido para ustedes", cerró, ovacionado, y su mirada se posó sobre un cartel "Tu voz, mi paz", que le granjeó la sonrisa más espléndida de la noche.

Hoy actuará en Tucumán y el 8 en Córdoba. Tras dos noches en Montevideo (Uruguay), cruzará el Río de la Plata para presentarse el 15 en el estadio porteño Luna Park, un día más tarde estará en Rosario, el 18 llegará a Mendoza y el 20 a San Juan, antes de Santiago de Chile (el 23) y Lima, Perú (25 y 26).

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